domingo, 5 de octubre de 2008

EL JUSTICIA DE ARAGÓN, MUCHO MÁS QUE UN MONUMENTO.

“fue muro y defensa contra toda opresión y fuerza así de reyes como de los ricos hombres, que le dieron autoridad para impedir que no se hiciese violencia ni agravio alguno ... y túbosele por el más justo y honesto refugio como firme y seguro fundamento de la libertad, siendo el Juez competente entre el Rey y los agraviados.” (Jerónimo Zurita)

“El Justicia, es decir, el pueblo aragonés, consciente de su derecho y de su valor en la vida, fue atropellado y en su persona la de Aragón entero; las de nuestros padres, las de nuestros dignos antepasados, la raza de tantos mártires y tantos héroes. Erigirle hoy estatua épica es levantarse ya el caído, es ensalzar lo humillado, es colocar la cruz antes afrentosa en la altura del templo ó de la corona: es, en una palabra, lo justo.”

"Del centro de un recinto de férreas cadenas y negros mármoles, y sobre losas de color de sangre, surgirá, como brota el afán de libertad en herido cautivo, un sombrío y fuerte pedestal con una columna que sostenga el ideal óptimo, el más suspirado: el orbe regido por lo justo, triunfante en lo material, representando en celeste esfera ceñida por un ecuador, donde entre soles brille esta doctrina: "Justicia, ley suprema". (Félix Navarro)

”Á las diez y media de la mañana del día 22 de Octubre de 1904, comenzaron á acudir Ayuntamientos, Comisiones y Representaciones al Palacio provincial, demorándose por esta causa el instante del acto solemnísimo de inauguración del Monumento al Justiciazgo.
Mientras esto ocurría en la Casa de la provincia, el pueblo de Zaragoza aguardaba en la plaza de la Constitución, paseo de la Independencia y jardines de la plaza de Aragón el paso del cortejo que había de honrar con su presencia el acto.
Y púsose en marcha la comitiva, yendo al frente la guardia municipal montada de esta ciudad y una sección de la de Barcelona, las banderas de las Representaciones, maceros y alguaciles de nuestra Diputación y de los Municipios, las Corporaciones y entidades invitadas, y en el lugar preferente el Gobernador civil, acompañado de los Alcaldes de Barcelona, Tarragona, Palma y Zaragoza.
La banda municipal de Barcelona amenizó el acto, interpretando piezas escogidas.
En la plaza de Aragón, confuso tropel de gente agolpábase ávido de presenciar la ceremonia. Tan grande era el gentio..
El Arquitecto Sr. Navarro, pronunció un discurso, explicando la estructura y significado del Monumento, cuya síntesis dice asi:
….Esa idealidad triunfante en lo social, regulado por la razón humana, es correspondencia á la matemática exactitud de la natural ó externa gravitación del Universo; qué el anhelo de nuestra preciada constitución aragonesa, y se expresa en el Monumento, con el laurel de oro sobre el orbe universal ceñido, por esta doctrina de la equidad máxima concedible: "Justicia, ley suprema", brillante entre soles y aun más que todos ellos. Esta expresión del ideal es sostenida por fortísima columna de corte romano (como la historicidad de nuestro derecho), simbólica de Aragón por su glorioso escudo ornado de encina y siempreviva (ó perenne fortaleza) y consubstancial con ella, muéstrase á su pie una silla, propio solío del Juez justo. En ella se sienta la imagen del candoroso Lanuza, con su diestra como recordando el sagrado juramento de guardar la ley, que aun oprime con la izquierda, contra su corazón, el cual parece latir así bajo su medalla aragonesa ó insignia histórica de tal magistratura…..En los netos del pedestal, la Jurisprudencia (recordando el Fuero de Sobrarbe), la Historia con la lista de los cincuenta Justicias, y la Poesía con unos versos sentidísimos (de un gran poeta aragonés), condensan la vida ideal de este Monumento, tan honroso para el país que lo erige.”
“En la víspera del Pilar, á las altas horas de la noche, comenzó el viaje del colosal Lanuza de bronce, muy reclinado, cara arriba, sobre un camión fuerte. En el silencio nocturno, oíanse como estrépito potente el ruido de los caballos, las excitaciones de los conductores y también una voz se oyó gritando: "¡Viva Aragón!" como congregándonos en el piadoso sentir de ser todos nosotros sus albaceas.”
“Cierto es que el Monumento lo erige Aragón para demostrar, á la faz del mundo, que aquí imperaba ya la Fuerza del Derecho cuando en la Europa medieval reinaba sólo el Derecho de la Fuerza.”

”El monumento al Justiciazgo se inauguró el 22 de octubre de 1904 tras casi sesenta años de avatares, desde que la Diputación provincial concibió la idea hasta que se hizo realidad, debido sobre todo, a dificultades económicas.
El arquitecto encargado del proyecto fue Félix Navarro Pérez y la escultura de Juan de Lanuza fue obra de Francisco Vidal. El coste total del monumento ascendió a 77.368 pesetas, de las cuales y como anécdota, el Ayuntamiento de Zaragoza recaudó en suscripción pública 2.153 pesetas.
El monumento mide 11 metros por cada uno de los lados y 16 metros de altura. La estatua y el escudo son de bronce y la esfera es de cobre esmaltado en azul. Para la columna y la silla se empleo pórfido verde de Codos, una piedra de gran dureza, y para la solera ladrillo de Zaragoza y cemento.
El bronce necesario para la estatua de Juan de Lanuza se consiguió gratuitamente del Estado, en virtud de una Real Orden de la Dirección General de Artillería por la cual se cedieron a la comisión promotora del proyecto 11 cañones fuera de destino. Los cañones fueron llevados a los talleres de fundición de Averly para trocearlos. También en estos talleres se llevó a cabo la fundición de la estatua.

"…un 22 de octubre pero de hace cien años, los zaragozanos inauguraron en la plaza de Aragón el monumento al Justiciazgo. Un acontecimiento de carácter liberal que no estuvo exento de polémica, dadas las posiciones discrepantes de los más conservadores, que tan sólo 24 horas después, y a escasos metros, descubrieron en plaza de España el grupo escultórico dedicado a los Mártires de la Religión y de la Patria.
Dos estrategias muy diferentes que convivían en la sociedad aragonesa de entonces. Una laica e identificada con un pasado aragonés concreto, ligado a una institución del medievo y a Juan de Lanuza, decapitado por Felipe II. Y la otra, nacionalista española, conservadora y católica."

”El 2 de Octubre de 1914 el Gobierno del Estado dicta un Real Decreto concediendo al Justicia Juan de Lanuza los honores de Capitán General con mando en plaza. Luego se levantará acta notarial de todos los actos que se llevaron a cabo a lo largo de aquella mañana del sábado 17 de octubre de 1914. Se empezó muy pronto en el Ayuntamiento donde se procedió a abrir ante testigos la doble urna –de cristal y de madera- donde había un cráneo y algunos huesos, tal como habían sido exhumados en 1841 de la cripta familiar en la que fue iglesia de San Francisco.
Se trasladó en comitiva a la Diputación, donde se expuso mientras se leía el Real Decreto y firmaban en el acta todos los asistentes con representación a continuación dio comienzo la marcha cívica y religiosa hasta la iglesia de Santa Isabel. Después de dar la vuelta a la plaza de la Constitución, enfiló por la calle del Coso a las de Cerdán, Lanuza y Manifestación, cuya carrera cubrían las tropas. Soldados a pie escoltaban el armón de artillería tirado por caballos engalanados en el que iba la pequeña urna, cubierta por un paño rojo, acompañada de un cortejo muy extenso. Se había dispuesto con gran cuidado la ubicación en la marcha de los miembros de tan largo y vistoso séquito. La abría una escuadra de la Guardia Civil a caballo, seguían las piezas de artillería, una compañía de Infantería, escolares, estudiantes de la Universidad, círculos políticos, profesores músicos, la asociación musical Bretoniana y el Orfeón, etc. los bancos, Ateneos, Colegios oficiales, catedráticos, etc. órdenes religiosas, clero de las parroquias, ambos cabildos metropolitanos y el prelado y representantes de las tres Diputaciones, numerosos ayuntamientos y alcalde de Zaragoza. Cerraban la marcha el Capitán General a caballo y el Gobernador Civil.

“Las Cortes de Tarazona de 1592 convocadas al año siguiente de la decapitación de Lanuza, supusieron un quebranto importante a la figura del Justicia, porque su independencia quedó muy mermada al poder ser nombrado y cesado libremente por el Rey. Pero la Institución subsistió hasta 1708, cuando con los Decretos de Nueva Planta se suprimieron todas las instituciones públicas aragonesas, probablemente como represalia por el apoyo de la Corona de Aragón a los Austrias, en contra de los Borbones, durante la guerra de sucesión a la Corona de España. Sin embargo, en el siglo XIX se produce un resurgimiento de la figura del Justicia; lo que se ha dado en llamar su mitificación. Los liberales utilizan la figura del Justicia como paradigma de la defensa de derechos y libertades frente los absolutistas. Se pintan numerosos cuadros, siendo quizás el más famoso el de Unceta; se escriben obras de teatro, como las del Duque de Rivas o Marcos Zapata o relatos históricos como el del Marqués de Pidal sobre las Alteraciones de Zaragoza.
En un determinado momento, esta figura, pasa a formar parte de la simbología pública. Por eso en el Congreso de los Diputados se coloca su nombre a la derecha de la Presidencia, junto a los de Padilla, Bravo y Maldonado. Una parte de sus restos se inhuman en el panteón de hijos ilustres en Madrid. El Rey le concede honores de Capitán General con mando en plaza, cuando se hace el traslado solemne a la Iglesia de San Cayetano. En el proyecto del Estatuto de los Notables, realizado por Palá, Rocasolano y otros intelectuales, se llega a decir que el Justicia además de tener competencias casacionales y posibilidad de imponer sus resoluciones a la Administración, será la primera autoridad de Aragón, excepto cuando esté el Presidente de la República. Es en ese siglo cuando se inician los trámites para construir un monumento a la figura del Justicia en un lugar muy destacado de Zaragoza…
Fernando García Vicente (JUSTICIA DE ARAGÓN en 2008)

“….una comisión emitió en junio de 1821 un dictamen “sobre el modo de honrar a Juan de Lanuza y demás principales defensores de las libertades de Castilla y Aragón”, y decidió que se colocaran lápidas con sus nombres en la sede de las Cortes, así como que “se erija un monumento en Zaragoza a expensas de la nación”. Las lápidas, medallones en relieve de Lanuza, Padilla, Bravo, Maldonado…se colocaron a ambos lados de la tribuna de la presidencia de las Cortes en 1850, y ahí siguen, aunque fueron convenientemente cubiertas y ocultadas en 1942 hasta que en 1986, con ocasión de una restauración y limpieza de la presidencial pared, fueron reencontradas a partir, parece, de la emergencia bajo el yeso franquista del relieve de una A, que resultó ser una de las de Lanuza.” -Carlos Forcadell-
”En Enero de 1863…..un grupo de políticos locales se dirigió al Ayuntamiento de Zaragoza con la propuesta de erigir un monumento en honor a Juan de Lanuza. El tenor de la petición no podía ser más explícito, asemejándose casi a una declaración de guerra contra el Estado central: “En efecto: la muerte de Lanuza fue la muerte de nuestro reino; su decapitación significó la abolición de nuestros más populares fueros, la prepotencia sin límites de un formidable poder, y su subida al cadalso el golpe de gracia dado á nuestra independencia, la pérdida de nuestras libertades y la postración, en una palabra, de este reino que había luchado desde la más remota antigüedad por sacudir noblemente toda extraña dominación...” -Sören Brinkmann-