jueves, 20 de julio de 2023

BOMARZO

 Una novela de Manuel Mugica Lainez, con seguridad uno de los grandes (Buenos Aires, 11-09-1910/La Cumbre, 21-04-1984) escritor y periodista argentino.

Una novela entre la novela histórica ostentosa y novela literaria sublime, por encima de casi cualquier otra ambientada en la Italia (aunque no existiera Italia) del siglo XVI, o el mundo del siglo XVI, o de cualquier otro siglo o mundo.

BOMARZO fue publicada en 1962, tras tres años de trabajo del escritor que se evidencian pronto en sus páginas. La obra es una biografía novelada de Pier Francesco Orsini, también conocido como Vicino Orsini (Roma, 4-07-1523/Bomarzo, 28-01-1585) heredero del título de duque de Bomarzo (provincia de Viterbo en la región de Lacio, no muy lejos de Roma) La familia Orsini fue una de las más insignes y poderosas de la época, eran condottieros (mercenarios, señores de la guerra) y también mecenas de las artes. Mugica narra con maestría el drama de la vida de Vicino, y la construcción del Bosque de los monstruos de Bomarzo (su inspiración, también para Salvador Dalí)

 
105.- Percibí entonces con claridad algo que ya había advertido en mi soledad romana, o sea que lo que para unos está mal para otros está bien y los bandos proceden, en su rechazo o en su aprobación, con igual sinceridad y vehemencia, de manera que la justica pura escapa a las decisiones humanas, gobernadas por normas preestablecidas pero dirigidas también por factores inherentes a la sensibilidad de cada uno y al enigma que presidió la elaboración inexplicable y caprichosa del alma propia de cada ser.

208.- Me inspiró muchos versos perdidos.

289.- A través de sus cuencas vacías miré a los dioses, al guerrero y a la enamorada que me sonreían, inclinándose ante el coronado señor que, como si se asomara a un palco de enrejados huesos, los contemplaba, más allá de la muerte.

318.- Lo que pasa es que hasta para ser bastardo hay que tener suerte, y una cosa es serlo del papa y otra de un notario de Vinci.

447.- Por eso me atrajo y nos comprendimos, a pesar de la eufórica superficialidad que destacaba a lo que en mí había de barroco.

545.- Era una idea vesánica, inmoral, repulsiva, mas, si bien se mira, menos insoportable entonces de lo que sería ahora.

564.- Ése —el peor de todos, el que más torturaría a mi vanidad, a mi sentido dinástico, a mi afán dominador, a mi necesidad de encontrar apoyos inamovibles que me ayudaran a proseguir mi andanza por el tremedal de la vida, sembrado de pantanos oscuros— sería mi castigo por lo que había hecho y por lo que aprontaba a hacer, inexorablemente empujado por la fatalidad.

593.- En el lujo de Bracciano, debajo del vasto fresco de muestra a Gentil Virginio Orsini asumiendo el mando de las tropas aragonesas, uno de los nuestros exclamó:

604.- En el medio del noble zaragozano Antonio Agustín, doctor utriusque iuris de la Universidad de Bolonia y auditor del Tribunal de la Rota, los humanistas se encantaban con la inteligencia del futuro bibliotecario de los Farnese.

735.- El biógrafo arma su puzzle a conciencia, valiéndose de los incoherentes, deshilvanados testimonios escritos que el capricho del azar preservó, y el resto, la intimidad del personaje y a menudo sus rasgos y datos esenciales, se le escapan.

736.- Pero —preguntará el lector— ¿valía la pena consagrar un libro tan voluminoso a una vida tan intrascendente? Le responderé que para mí no lo es, que para nadie es intrascendente su propia vida, sino única y maravillosa, y que nadie lo obligó a leerla.

812.- El amor no había sido para mi eterna angustia el descubrimiento del otro, sino el olvido de mí mismo.