| Mario Díaz. Director Adjunto.
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'Hay quien ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio'. 'Quien a muchos santos reza, con ninguno queda bien'. 'Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago'. 'Cara sonriente, lengua de serpiente'. 'No todos los que usan agua bendita son santos'. Tengo una sincera preocupación por el refranero español. Mi abuela y, especialmente, mi madre me regalaron un poco de esa sabiduría popular que hoy veo perderse como arena entre los dedos. Me preocupa francamente porque creo que define la vida mejor que nosotros. Son mensajes sabios, cortos y, sobre todo, certeros. Cualquiera de los cinco con los que arranca este texto pueden definir a este Gobierno de la misma manera que estos tres, de mis favoritos, son una fotografía de millones de megapíxeles de nuestro presidente: 'No todos los que usan agua bendita son santos', 'Un hombre malo es peor cuando se hace pasar por santo', 'Limpia tus dedos antes de señalar mis lunares'. Conste que nada de esto es gratuito, que todo obedece a un objetivo y tiene su razón de ser. 1.- El Gobierno de Sánchez lleva ya cerca de dos años jugando con los menas que se hacinan en Canarias y jugándosela a las CCAA e incluso al Supremo diga lo que diga sobre aquellos que tienen derecho de asilo. Eso sí, hay que apoyar a la UNRWA, la misión de ayuda humanitaria de la ONU en Gaza de la cual se ha descubierto sin el menor ápice de duda que ha albergado a terroristas de Hamás durante los últimos años llegando incluso a utilizar sus vehículos para desplazarse. Pues unos 100 millones de euros les hemos soltado desde 2022. 2.- Es verdad que si Javier Milei es algo, eso es, sin duda, hiperbólico. Y en 2024 no se quedó corto en un acto de Vox en Madrid cuando afirmó que Begoña Gómez era una "corrupta" y que Sánchez se escondía “en las faldas de las mujeres”. Dos ataques claramente ad hominem que el Gobierno español calificó de "ataque a las instituciones españolas" y motivó la retirada de nuestro embajador en Buenos Aires. Ahora bien, si Dimitri Medvédev, poco menos que la mano derecha de Vladímir Putin, amenaza a la empresa española Oesía y sitúa su planta de producción de drones en San Sebastián de los Reyes (Madrid) como un "objetivo militar legítimo" aquí no dice nada. Ni Dios. Moncloa, callada. Exteriores, calladitos. Y Defensa ni pío. Alucinante. 3.- Somos conscientes de la grandilocuencia de Trump (por no usar palabras más gruesas). Es un bravucón desafiante. Un pistolero que monta un appaloosa pecoso y fanfarronea de sus logros que no son tales, mientras se toma un whisky solo con una rubia neumática al lado en la Quinta Avenida. Lo sabemos, pero también sabemos que es el presidente de EEUU, el país del que recibimos mayor inversión extranjera tanto en términos relativos como absolutos. Sabemos que Trump no responde ni en Gaza ni en Irán a objetivos humanitarios, que de Venezuela le importan muchas cosas pero no precisamente los venezolanos, de la misma manera que sucederá en Cuba antes o después. Pero también sabemos que en el "lado correcto de la historia", por mucho que insista Sánchez, no están ni Hamás, ni Hezbolá, ni Maduro, ni Delcy, ni los Castro, ni el Mencho ni, por supuesto, Xi Jinping. 4.- Siguiendo el razonamiento es inevitable llegar a Israel. Aquí la cosa se complica por la mezcla de religión, historia y fanatismo (por ambas partes), pero sigue siendo curioso que sea España quien retira a su embajador de Israel -y viceversa- mientras nuestro Gobierno sigue invirtiendo en las ayudas a una Autoridad Nacional Palestina que, como ha quedado documentado, utilizaba las tuberías que se les mandaban para canalizar el agua potable como tubos de sus lanzacohetes fabricados en clases de manualidades con niños vestidos de terroristas suicidas. 5.- Y, por supuesto, para no dejar cojo al refranero, 'no hay quinto malo' y China es la guinda del pastel. Sánchez es inteligente como pocos, que nadie se atreva a decir lo contrario y ya huele aquello que decía U2 de 'Kingdoms come, kingdoms fall and you go on". Es evidente que el poder en el planeta Tierra está en un punto de inflexión. EEUU parece mirar hacia abajo y China emerge como el próximo imperio dominante. Es obvio, lógico, normal y hasta necesario acercarse, pero no a costa del 'Consejos vendo, que para mí no tengo'. Ignorar que China es una dictadura y que Xi Jinping es un dictador con puño de hierro no hace desaparecer esas dos condiciones por arte de magia. Sánchez juega a dos bandas, con las cartas marcadas y con una doble moral a prueba de bombas. Pero claro, ya saben, él no miente, sólo cambia de opinión. Qué país... |