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jueves, 29 de diciembre de 2022

Carlos Nuñez y la catarsis de la música celta.

 


A veces la música sobrepasa el acto de tañer un instrumento o urgir una voz, es cuando aparece la sensibilidad a flor de piel, la emoción a raudales que te mueve los pies, es la comunión anímica y honesta, la interactuación con el que escucha, donde el argumento sonoro resulta tangible y catártico. Este efecto lo consigue el folklore tradicional, el FOLK, que en realidad es lo mismo, pero sin la parafernalia recreacionista. El FOLK, la música popular, la música étnica, la música de raíz, la música tradicional, llámese como se llame, lo logra; tal vez porque transita desde el antiguo acontecer del hombre. Carlos Nuñez sabe de sobras todo eso, conoce y utiliza esas claves psicológicas e incluso místicas para aleccionar a su audiencia; una audiencia entregada de anticipo, que acude a un nuevo concierto sabiendo que será parecido y diferente al mismo tiempo al del año pasado, por eso Carlos Nuñez llena teatros, por su entrega y actualización constante del show. Es el logro de los grandes, que en vivo suenen mejor que en disco, que dos horas se pasen como dos minutos, y todo ello no surge de la improvisación, surge del trabajo y del estudio, y de compartir escenario con notables virtuosos como su hermano Xurxo en la percusión, con Pacho Álvarez a la guitarra, con Itsaso Elizagoien a la acordeón, con María Sánchez en el violín y en la voz que conmueve, y también la cantante Laura Padrino; y como guinda a este suculento pastel: el coro zaragozano Amici Musicae, y la Banda de Gaitas de Boto Aragonesas, con el luthier y gaitero caspolino Pablo Morales. Inconmensurable. 



Así es un concierto de Carlos Nuñez, pura catarsis, un procedimiento de purificación que tiene lugar cuando los espectadores se involucran en el destino de los músicos que interpretan bellas melodías. Es la correspondencia con el artista, cuando el espectador libera sus pasiones sin miedo a posibles consecuencias.



“Los músicos tradicionales saben que nunca es un compositor genial quien crea la música; se necesitan muchos individuos, muchas generaciones”



“La música es energía y cambia, la música mueve. Tocaremos con la libertad de los músicos tradicionales y aportaremos nuestras personalidades y variaciones a la música”.

 


jueves, 6 de octubre de 2022

Labordeta, un hombre sin más.

 

Mi abuela Josefa nació y se crió en uno de los lugares más agrestes del territorio de Los Monegros aragoneses, La Almolda, pueblo asentado sobre una loma y protegido de los vientos del norte. Desde sus calles se contemplan, hacia el sur, todos los barbechos, casi infinitos, esperando la lluvia, siempre la lluvia, y muriendo en unos pinares ralos y difusos; al fondo del paisaje, quizá, las últimas huellas de lo que fueron los montes negros. Se casó con mi abuelo, habitante también de uno de esos lugares de escalofrío paisajístico que era, y sigue siendo, Belchite. Mi abuela salió de Málaga y se fue a Malagón: una vida dura que hizo que llevase el sobrenombre de «la Barata», porque se tenía que ganar el sustento yendo de pueblo en pueblo trabajando de quincallera. Mi abuelo, que al parecer conservaba cierta alcurnia familiar, vivía de los productos que le daba un pequeño huerto en un lugar hermoso, donde el río Aguas Vivas se trunca, se rompe y acaba dando un pequeño salto, en cuya base las aguas se remansan. Se le conocía y conoce con el nombre de «el Pozo de los Chorros». De esa pareja nació mi padre, futuro seminarista en el seminario menor de Belchite, que se casaría con una muchacha natural de Letux. Aunque ella siempre se consideraba natural de Azuara.

(fragmento de "Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados", José Antonio Labordeta, 2009)






Todo comenzó en el verano de 2006, concretamente a principios del mes de julio. Durante aquellos días, mi mujer; su madre, Sabina; mi hija Ángela y Santiago, mi yerno; mis dos nietas y yo nos habíamos quedado en una casita a las afueras de Zaragoza para, entre otras cosas, soportar algo mejor el calor y darles a las niñas un espacio de libertad que difícilmente se encuentra en la ciudad. Aquel domingo hacía tanto calor que el paisaje se vislumbraba ciego, sin perspectiva. Sin embargo, en lugar de tomar un gazpacho y unos buenos vasos de agua, nos comimos una paella, nos bebimos media botella de vino y no prescindimos de alguna cerveza a la hora del vermú. 
En aquellos días yo me consideraba un hombre feliz. Era un abuelo al que ya no le quedaba mucho tiempo para jubilarse y soñaba con esos años de no hacer nada: nada de nada que no me apeteciese. Como digo, aquel día habíamos comido en exceso y pronto caí vencido por el sueño. No recuerdo qué soñé, pero sí recuerdo el rumor sordo de aquel lugar en las tardes calurosas, la luz colándose tímida a través de las contraventanas cerradas a cal y canto y los ecos de las voces de mis nietas que llegaban desde el jardín. Mi intención era la de permanecer en la cama durante el tiempo exacto que se prolongase la siesta, pero tristemente no fue así. De repente, la nebulosa comenzó a adquirir tono de realidad y decidí que ya era hora de sumarme al mundo de los vivos. No pude, ya que cuando quise incorporarme me di cuenta de que era incapaz de estabilizarme; pensé en mis cervicales, que años atrás ya me habían jugado alguna que otra mala pasada. Y tanto en aquella ocasión como en ésta no podía moverme, ya que si lo hacía sentía que el mundo que me rodeaba era un mar bravío que pretendía engullirme. Cuando me sucedió la primera vez, el médico, más amigo que doctor, me dijo:
—Esto es cosa del café y del tabaco. José Antonio, tendrás que dejar ambas cosas. Siempre había sido un adicto al tabaco. De hecho, era de los que podía acostarme y levantarme fumando Ducados. El tabaco formaba parte de mi vida, una parte fundamental que se había construido calada tras calada a lo largo de muchos años. Sin embargo, debido a este percance, a los cuarenta y ocho dejé el tabaco. Pero no pude con el café. En aquello días, mientras permanecía inmóvil en la cama, pensé en que casi con toda seguridad a mis setenta y un años tendría que dejar el café, cosa que me iba a costar un verdadero esfuerzo, porque del café me gusta todo: aroma, olor, sabor, discurso, lugar... Pero no fue así. El médico vino a casa, me hizo unas pruebas y me dijo:
—Son las cervicales.
Después se sentó junto a mí en la cama, me recetó unas pastillas y me dijo que no estaría de más que me hiciera unos análisis.
—¿Hace cuánto que no te haces un reconocimiento? —me preguntó.
—Tres, cuatro años —dije.
—No hay más que hablar.
Nunca me han gustado los análisis, pero qué íbamos a hacer. Los días fueron pasando y las cervicales mejoraron. Ya habíamos vuelto a Zaragoza y yo creía encontrarme fuera de todo peligro, deseoso de cerrar la casa y marcharnos a pasar el verano a Villanúa, como todos los años. Villanúa es un pueblo ubicado en el Pirineo aragonés, al que subo cada verano desde hace treinta y ocho años: para mí es como un pequeño paraíso, un retiro. Era un miércoles cuando bajé al ambulatorio Ramón y Cajal y la hermana de mi yerno, ATS en el citado centro, me extrajo la sangre con sumo cuidado y me dijo que en cosa de un par de horas tendríamos los resultados.
—Vuelvo sobre las doce —le dije.
—Perfecto —sentenció ella.
A las doce en punto me estaba esperando. Seria y con rictus dolido.
—José Antonio, ¿tú sabes lo que es el PSA? —me preguntó.
—¿No voy a saberlo...? —le dije—. Si lo fundamos entre Emilio Gastón y yo, junto a las gentes de Andalán.
—Pues este PSA no tiene nada que ver con aquél —dijo—. Y además, lo tienes altísimo. 
Ana, así se llama la hermana de mi yerno, me dijo que lo mejor era que me quedara en el ambulatorio, que iba a ponerse en contacto con un urólogo. Mi mujer, Juana, y yo nos quedamos sentados en una de las salas que hay en la primera planta del ambulatorio sin saber muy bien qué decir ni qué hacer. Juana llamó a una de nuestras hijas y con una serenidad forzada le explicó lo que estaba pasando, le habló del PSA y de la próstata. Yo estaba callado, pensando en que para mí el PSA era el Partido Socialista de Aragón y no unas iniciales que marcaban unos indicadores tumorales. El Ramón y Cajal es un edificio frío construido en el año 1962 por el arquitecto García Mercadal; está construido en ladrillo visto y es enorme, simétrico y demasiado frío. Sentado en aquella sala me dio por pensar en el edificio y decidí que a pesar de ser obra de García Mercadal a mí el Ramón y Cajal nunca me pareció un edificio notable; en aquellos momentos me resultó especialmente triste. Ana apareció enseguida.
—Te va a atender un urólogo que se llama Ángel —me dijo—. Y además es uno de los buenos.
Resultó ser uno de los mejores: hijo de una muy buena amiga y sobrino de una mucho mejor amiga, con la que en su día habíamos combatido por la democracia, la libertad y la ecología. Con Ángel me entendí pronto y pronto me dijo que las cosas no pintaban bien. Me citó para el día siguiente. Aquella mañana mi mujer y yo abandonamos el Ramón y Cajal con la sensación de que habían sucedido muchas cosas, pero sin entender muy bien la dimensión de esas cosas.
—Me voy hacia casa —me dijo Juana—. Mi madre estará de los nervios. Por aquel entonces mi suegra tenía noventa y siete años y estaba en un estado bastante delicado, debido a una demencia senil obsesiva, que a punto estuvo de volvernos locos.
—Yo prefiero ir a tomar un café —le dije, y ella me besó. Hacía años que no me daba un beso en mitad de la calle. Mis pasos se dirigieron hacia el café Levante, para mí el más hermoso de Zaragoza, y finalmente opté por un pincho de tortilla y una caña. En el Levante siempre me he encontrado muy a gusto y aquel día quería un sitio de esos de toda la vida. Me quedé en la barra, atrapado por el reflejo de sus vidrieras y colgado en alguna de las fotografías de sus paredes, y pensé que la vida valía la pena, a pesar de este nuevo compañero de viaje del que apenas sabía nada.
—¿Cómo va la salud, Labordeta? —me preguntó un asiduo del Levante.
—Regular, gracias a dios —le dije, y di un sorbo a la cerveza. 
Me supo magnífica.

 (fragmento de "Regular, gracias a Dios", José Antonio Labordeta, 2010)

 
José Antonio Labordeta Subías y La C.O.M.E. (Cooperativa Musical del Ebro, en Segura de Baños -Cuencas Mineras, Teruel- con Ángel Vergara al acordeón, gaita y flauta; Paco Medina a la guitarra; Juan Carlos Ferrández Escribano, Juanito, en la percusión (fallecido en mayo 2022), Ignacio Fernández al bajo eléctrico) 
Eran los años 80 del pasado siglo, en tractor y remolque enramado a la Virgen de la Aliaga en Cortés, la comida a orillas del pantano en Alcaine, y la vuelta de la misma guisa, pero con menos ramas, por Segura; un concierto para recordar, auténtico, entrañable, como el documental LABORDETA, UN HOMBRE SIN MÁS. 

domingo, 14 de noviembre de 2021

Aqueras montañas, Se canto, Labordeta, Nadau, Lou Dalfin, Biella Nuei...

 


Aqueras montañas
tan alteras son
no me deixan vier
os míos amors

Aqueras montañas
quán s'abaixarán
y os míos amors
apareixerán
Dezaga d'ixas boiras
los iré a escar
y crebando as mugas
con yo en tornarán
Si canto, yo que canto,
no canto ta yo
canto ta la mía amiga
que ye en ixos monts





sábado, 24 de abril de 2021

Querido Labordeta de Joaquín Carbonell







Dulce ribazo, luz desde el Bajo Aragón.

El Somontano te lleva en el corazón,

Cierzo del Ebro, serranía de Teruel.

La humilde Aliaga, siempre pregunta por él.

Tierras de Franja, te darán la Bona Nuit.

Café Levante, siempre se acuerda de ti,

Sol madrileño, caserón del Buen Pastor.

Plaza el Torico, allí dejaste tu voz.



Venga vamos Labordeta, que nos espera el furgón.

Estás en La, la otra en Do, polvo, niebla, viento y sol.



Cae la tarde, la lluvia empaña el cristal,

Llega otra plaza, cantando a la soledad.

Viejas y arcillas, leñeros de Albarracín.

Suena la Albada, aquel catorce de abril.

Banderas rotas, de puño y de libertad.

Agosto en Jorcas, rosas de fraternidad.

Camino y manta, la guitarra hay que plegar.

Luz en el pecho, que ya se escucha la mar.



Venga vamos Labordeta, que nos espera el furgón.

Estás en La, la otra en Do, polvo, niebla, viento y sol.

Venga coño Labordeta, que nos espera el furgón,

y ya no está, tu vozarrón, a la mierda esta canción.



“Querido Labordeta” Letra y música de Joaquín Carbonell.

Con el acompañamiento en la voz de Eduardo Paz, y Eugenio Gracia con la gaita aragonesa sin vestido y piel de culebra, Miguel Isac a la batería. José Luis Arrazola con las guitarras. Alberto Artigas al laúd y la bandurria. Josu Ibiena con el acordeón. Noelia Gracia al violín. Javier Ansó con el bajo eléctrico. 





domingo, 7 de marzo de 2021

Carlos Núñez, tal vez el mejor músico folk.

 

“...la Gran Inscripción al dios céltico Lug del santuario de Peñalba de Villastar (Teruel) tiene una clara intención artística, por su métrica  y ritmo... Sería uno de los ejemplos más destacables de poesía - y por tanto probablemente música - de los celtas de la Antigüedad. Las trompas celtibéricas que se han conservado, también nos pueden dar pistas hacia esas músicas del pasado, tal vez más próximas a las tradicionales actuales de lo que podríamos imaginar..."

"Aunque en el oeste peninsular (desde el sur hasta Galicia) hay varias representaciones de liras mediterráneas y escudos de tipo irlandés de la Edad del Bronce, la Estela de Luna (Zaragoza), es sin duda la mejor representación. Hasta san Patricio relacionaba Hiberio (Irlanda) e Hiberia y hasta el siglo XIII los irlandeses decían que su isla se llamaba así por el río Ebro, de donde venían. De Hiberio a Hiberia, de Irlanda al río Ebro, al «otro lado», la «otra orilla»..."

"Es incluso defendible que la Jota sea evolución de los "1s y 0s " con que los últimos bardos británicos representaban sus patrones de acordes dobles, que quizá ya se usasen en liras como las de las "estelas de guerreros". Algunas de ellas contienen muestras de la que sería la más antigua lengua celta encontrada ("la lengua celta es indoeuropeo hablado con acento ibérico") y apuntarían a la existencia de bardos celtas en la Península mil años antes que en Irlanda"

"Cuando empecé a tocar la flauta a los 8 años, la gaita fue el paso natural, yo nací en el norte de España, en Galicia. mi mamá es madrileña, y mi papá gallego. Al nacer en el norte el paso natural fue la gaita. Si hubiese nacido en el sur, tocaría la guitarra flamenca. De chico siempre me fascinó todo esto de las músicas celtas, de poder conectar Galicia, Asturias, con Irlanda, Escocia, Bretaña, Gales. Cuando empecé a girar con mis maestros de The Chieftains, ellos ya estaban en un momento muy grande. La banda y la música celta se pusieron muy de moda, entonces tenían acceso a grandes artistas de rock. Un día grabamos con Sinead O'Connor, con los Rolling Stones grabamos música una canción irlandesa. Otro día estuvimos con Sting cantando en gaélico. Fuimos con  Ry Cooder a Cuba a grabar las músicas de los gallegos de allí. Así fue mi escuela con los Chieftains. Lo que se llamaba el crossover, en los años noventa. Fue todo una educación para mí. Yo estudié música clásica, música tradicional, la oralidad y la escrita. eso quizás me dio una visión, de cómo todo esto está interconectado. "

"Recuerdo la primera vez que visité Estados Unidos con The Chieftains a un concierto en el Carnegie Hall de Nueva York, era el 50 aniversario de The Who, hicieron una gran fiesta y estaban Pearl Jam, Spin Doctors, Alice Cooper, Sinead O'Connor. Tocamos y grabamos con The Who. Tocamos con Bob Dylan en Japón en un encuentro organizado por la UNESCO, una cosa maravillosa, y además con artistas de todo el mundo como Bon Jovi. Un día Sting decidió grabar con The Chieftains una canción irlandesa.Compartí con músicos fantásticos y aprendí muchísimo de esas experiencias."

"La música celta no es producto de la imaginación de los siglos XVIII y XIX, no es invención de los románticos, sino una continuación de miles de años, que ha quedado viva y que se ha adaptado para sobrevivir. Alcanzó íconos de popularidad diferente, lo celta se hizo conocido mediante la historia de Merlín, a través de la literatura, en los siglos XVIII y XIX se pone de moda lo celta y hasta Beethoven la usó de inspiración. Además lo celta está en el mundo hispánico, aparece en la península Ibérica, aparecieron inscripciones celtas en placas de bronce con grafía latina. Todo eso viajó a Latinoamérica, los españoles y los portugueses la llevaron a América y en el castellano actual hay palabras de origen celta, como perro, como centolla, también las gaitas viajaron a América latina. La gaita acabó desapareciendo y fue el antecedente de la guitarra y del acordeón. En el sur de Brasil llaman gaita al acordeón, la música celta está en el chamamé."


"La música celta está conectada a las leyes de la naturaleza, a las leyes más caprichosas de la naturaleza. Las afinaciones, los modos tienen relación con los estados de ánimo, con los ritmos antiquísimos, a través de la tradición se ha mantenido la herencia celta. La música estándar tiene una raíz alemana, es muy ordenada, en cambio la música celta es más antigua, son músicas anteriores que conectan con la naturaleza. Hay alboradas que son músicas que se tocan en el amanecer. La humanidad va ganando unas cosas, unos sistemas, pero nos desconecta de la naturaleza. En ese sentido, la música celta te vuelve a conectar, conecta con cosas muy antiguas de la humanidad. Es una ventana a cosas muy profundas nuestras."




jueves, 23 de abril de 2020

El Covid-19 morirá ante la belleza de una canción: "Acuérdate de mí", de JOAQUÍN CARBONELL



La indolencia, el hastío, el total abandono, 
todos los verbos viejos saldrán en tu auxilio,
una flor en la acera, 
una canción sin tono,
será como un desahucio,
será como un suicidio.

No se mueve una hoja,
en la espera del cosmos,
mientras alguien se besa,
un niño va a la guerra,
amar en ensuciarse,
hasta sellar con plomo,
las heridas que gritan,
cada vez que se cierran.

Encontré en lo más hondo,
el deseo sin freno,
una prisa más torpe que la sed del viajante,
me dejaste subir,
desde el sur a tu seno,
y me perdí camino de una boca ambulante.

Y era la madrugada,
y aún quería soñarte,
se escapan las estrellas,
que volcaron su lumbre,
volverán las miradas,
que no quise cobrarte,
no me olvides princesa,
cuando esto se derrumbe.

Serás la favorita,
una novia sin boda,
los bancos nos invitan a sentar la cabeza,
la pasión se derrite,
el blues no está de moda,
quedate en mis heridas,
curame la tristeza.

No serás la señora,
de un reino almidonado,
no podré regalarte las flores de la dula,
solo poseo un verso,
torpemente rimado,
un pasado perdido, 
una fruta madura.

Era la madrugada,
y aún quería soñarte,
se escapan las estrellas,
que volcaron su lumbre,
volverán las miradas,
que no quise cobrarte,
no me olvides princesa,
cuando esto se derrumbe.

Era la madrugada,
y aún quería soñarte,
se escapan las estrellas,
que volcaron su lumbre,
volverán las miradas,
que no quise cobrarte,
no me olvides princesa,
cuando esto se derrumbe.

No me olvides princesa,
cuando esto se derrumbe.

No me olvides princesa,
cuando esto se derrumbe.







domingo, 14 de octubre de 2018

Colectivo Chicotén - Fiestas del Pilar de Zaragoza 2018



Tal vez la mejor versión de la "Albada de Beceite" que he oído. Comienza a la dulzaina Ángel Vergara (La Chaminera, Los Titiriteros de Binefar, Hato de Foces, La Orquestina del Fabirol, La Cooperativa musical del Ebro, y un  etcétera tan amplio que no recuerdo. 
Y le sigue Luis Miguel Bajén (Biella Nuei)
Y después Luis Fatás, Ernesto Ángel y Chema Peralta (los componentes históricos del seminal grupo Chicotén)
Y los virtuosos Rafel Sánchez y Fernando Gabarrús (Dulzaineros del Bajo Aragón)
Y el gran Roberto Serrano (La Orquestina del Fabirol)  
Y los protentosos Martín Domínguez y José Luis Sarrablo (La Ronda de Boltaña)
Y José Luis Urbén, Olga Orús y Salvador Cored (Olga y los ministriles, Hato de Foces y tal)
Y José Peyrón (Taller de Música Altoaragonesa) 
María José Hernández en "El Canto a la Libertad" de José Antonio Labordeta.
Ixo Rai
Con el incombustible Plácido Serrano, periodista radiofónico en  COPE y SER,  productor de La Bullonera, impulsor de PRAMES, virtuoso donde los haya en el arte del saber musical, y un extenso etcétera. 

Viernes 12 de octubre de 2018. 22:00 horas. 
Escenario Plaza del Pilar de la ciudad de Zaragoza.
El Colectivo Chicotén son Alicia Fernández (Almagato), Miguel Ángel Fraile (O'Carolan, Cornamusa) y Joaquín Pardinilla Sexteto (con Alberto Artigas, Fletes, Ernesto Cossío, Juan Luis Royo y Toto Sobieski) y presentan el disco-libro "Ver para creer", editado por PRAMES. 
Un merecido homenaje al folk de Aragón y a los músicos que lo rescataron del olvido. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Una de COVER

En recuerdo de J.A. Labordeta.

El COVER es un arte poco valorado. Al parecer,versionar a otro autor  sitúa al músico que lo hace unos cuantos  escalones por debajo del propio creador. Siempre es mejor el original, piensan muchos. Dónde va usted a comparar. Sin embargo la historia de la música popular es la historia de interpretar canciones que otros compusieron y que en la mayoría de los casos nadie recuerda el nombre del autor original. Eso es la tradición, esa es la victoria de la obra sobre el mercantilismo. Creo que el arte debe ser bueno por sí mismo, sin firmas, y sí no es así, no lo es, es simplemente  otro producto más del consumismo, de la industria de la subvención, de la demagogia cultureta de unos cuantos jetas de todos los colores.

Esto es un Cover de sí mismo. El autor mejorando su tema. Born in the USA, del álbum doble Live in New York, 2001,  casi irreconocible y sin embargo embriagador. Un ejemplo de cómo Bruce Springsteen puede llegar a versionarse hasta el infinito. 
Amy MacDonald. Cover de Dancing in the Dark, con The German Philharmonic Orchesta en 2010. Sencillamente perfecta.
El video promocional de Dancing In The Dark, 1984 de Bruce Springsteen. Para ver las diferencias, y como se puede leer un tema e incluso mejorar. Al final sale Courteney Cox –la de Friends- actuando como una groupie bailona.



 Aragón Blues de Puturrú de Fúa. Un ejemplo de pedazo de versión. Apareció en el disco coral en homenaje a J.A. Labordeta titulado  Tú y yo y los demás, 1991. Balanceándose entre la ironía, la parodia, la imitación, la reinterpretación a ritmo de blues clásico,y la genialidad del inigualable Curro Fatás.




Desgraciadamente no son demasiadas las versiones de los temas de José Antonio Labordeta. Y sobre todo tan buenas, a parte del Aragón Blues de Puturrú de Fúa, la otra, en mi opinión, es otro blues: Zarajota Blues de Ixo Rai. Son temas maravillosos y atinados en la filosofía cover. El resto… creo son temas mejorables. Ni el concierto homenajeando al abuelo que se grabó en  1999 dentro de los Festivales de Pirineos Sur  -todos los veranos en el auditorio de pantano de Lanuza, en la Bal de Tena- se tituló “Nueva Visión” y lo editó PRAMES en forma de libro-disco, recuerdo que fue una idea auspiciada por el inefable Plácido Serrano. Excepto Aqueras montañas, cantada por el propio José Antonio,  Zarajota con Ixo Rai, y el poema final de J. Pardinilla, el resto de las versiones son una pena.  En realidad no son ni versiones,  son reinterpretaciones musicales que modifican el compás melódico, y lo único que conservan del original es la letra y el titulo. Eso no es un Cover, no es una versión, no es un traslación musical de una canción digerida y recreada, es otra cosa. 


Los otros trabajos que se han grabado tampoco me convencen del todo, lo siento. Ni el LABORDETA CLÁSICO, una fotografía de la portada encabeza el post; ni el de María José Hernández titulado LAS UVAS DULCES, con preciosos poemas como Rosa Rosae, Guárdate, o Mar de Amor

domingo, 17 de junio de 2012

VI TROBADA DE GAITA DE BOTO ARAGONESA

La foto del cartel es de Ricardo Compairé Escartín (1883-1965) de un gaitero monegrino en Huesca.
Jota de Santa Ana de Linares de Mora. Milagros a la gaita y Luis Miguel Bajén con la caja.
Todos los concursantes interpretando el Ball de Benás o Dance de los mayordomos de Benasque [Tal vez la pieza musical más famosa del repertorio de temas tradicionales aragoneses, fue recogida por el Teniente Coronel Rafael del Riego durante el Trienio Liberal (1820-1823)  y con ella se hizo el  himno oficial de la monarquía constitucional española. El Himno de Riego fue prohibido después por  Fernando VII, y posteriormente restituido en el reinado de Isabel II. Fue, también, el himno no oficial de la II República Española (1931-1939)]







 "!Siempre nos quedará la cultura, amigo!"  
José Antonio Labordeta








martes, 2 de marzo de 2010

ARAGONESE FOLK MUSIC


For the old roads of this land will always be someone to whistle your issues, someone will regain its identity with your work. Perhaps the only satisfaction you will find, but will suffice. And moreover if the dusty Songbooks Arnaudas, Mingote and Huesca, come to light, you can die in peace: A clean body have taught us all a vast horizon, we intuited, but unaware of. Thanks again ... .. A hug and until our next meeting in any town square, any day of the year.
Jose Antonio Labordeta, excerpt from the introduction to disk CHICOTEN, namesake of the seminal group; edited in 1978 FONOMUSIC

Por los viejos caminos de esta tierra siempre habrá alguien que silbe vuestros temas, siempre habrá alguien que recupere sus señas de identidad con vuestro trabajo. Quizás será la única satisfacción que encontraréis, pero será suficiente. Y si además los empolvados Cancioneros de Arnaudas, de Mingote y los de Huesca, salen a la luz, podréis moriros tranquilos: A cuerpo limpio nos habéis enseñado a todos un inmenso horizonte, que intuíamos, pero desconocíamos. Nuevamente gracias…..Un abrazo y hasta nuestro próximo encuentro en cualquier plaza de pueblo, cualquier día del año.
José Antonio Labordeta, extracto de la introducción al disco CHICOTEN, del seminal grupo homónimo; editado por FONOMUSIC en 1978

BIELLA NUEI –LA VIRGEN DE LAS NIEVES

HATO DE FOCES

LA ORQUESTINA DEL FABIROL

A CADIERA COIXA

LURTE –DEUS LO BOL

PASATRÉS-TONATAS DE GAITA (3-11-2007)

CIERZO DE ALBADA

GAITEROS DE ESTERCUEL

ALAM FOLK –EL ARRASTRAT DE BENABARRE (AÑON 3-7-2009)

viernes, 30 de octubre de 2009

Romances de ronda en Castejón de Monegros

Un disco de SIMEÓN SERRATE
Editado por el Archivo de Tradición Oral de Aragón en 2007.
Acabé los pilares embriagando de buena música. En una misma tarde: Los Dulzaineros del Bajo Aragón, La Ronda de Boltaña, La Bullonera y Joaquín Carbonell; y sin resaca ni secuelas colaterales. La normalidad, la rutina que con los años se aprecia, el dulce otoño zaragozano e internet que me cuenta que en el L’Almozara celebran la III Trobada de Gaita de Boto una semana después. Sábado 24, Octubre de 2009, buena fecha. Y homenaje a SIMEÓN SERRATE el gaitero de Castejón de Monegros, la tradición oral inmortal. Nos recibe La Banda de Gaitas de Boto Aragonesa, admirable y edificante, una gran idea, que decir más que gracias. Comienza el concurso, se hace corto, buen nivel, satisfacción, justicia y acierto en los premios. Un placer. Bien de público y eso que aquí no hay carteles en los autobuses; ni cuñas de radio; ni publicidad que valga; y ni un puto periodista para dar cuenta o fe al menos, ni falta que hace. La cultura tradicional no marida con los medios, no es rentable ideológicamente y se aleja del discurso plano y amorfo de los "intelectuales" de las cucharas que cada cuatro años nos seducen o enculan.
LOS ROMANCES
1. Presentación
2. ¿Cómo no cantáis, la bella?
3. El rondador desesperado + Las trece advocaciones
4. La flor del agua
5. Las excelencias del agua
6. El retrato de la dama
7. La firmeza de la dama
8. Alabanzas a la dama
9. La declaración por carta
LAS DESPERTADERAS DE SAN SEBASTIÁN
10. Presentación
11. Las despertaderas (fragm,)
12. Copla a la Virgen del Rosario
13. Copla a San Sebastián
EL DANCE
14. Pasacalles: Al entrar en vuestras calles
15. Mudanza: Arroyuelos a la mar
16. Mudanza: La aurora
17. El ofertorio
18. La salida del diablo
El gaitero de Sariñena Vicente Capitán Inglán Pierretes- (1899-1967) en el dance de las Tenerías de Zaragoza en 1955. Foto del profesor Antonio Beltrán.
Los romances y despertaderas están cantados por Simeón Serrate, con acompañamiento de gaita y coro y han sido recopilados por Luis Miguel Bajén y Mario Gros entre 1991 y 2007.
“Encontramos a Simeón junto a su casa, en la calle del Castillo, al regreso de su paseo matinal….Pocas frases bastaron para entendernos. A mis apresurados requerimientos, él contestó con un silencio y, después, solicitó una gaita. Yo tenía una. Él, que fuera aragonesa. La mía lo era. Que tuviera piel de culebra. La tenía. Él cantó y tocó el clarín. Yo escuché y grabé…….” Mario Gros, 2007
El dance de Castejón lo formaban dieciséis hombres adultos y cuatro muchachos, que, vestidos con sayas y blanca indumentaria, recibieron el nombre de volantes; este grupo y dos gaiteros eran los encargados de oficiar en las fiestas de Santa Ana….Hoy, desaparecido el pintoresco cuadro de los volantes, los hombres han sido sustituidos por mujeres que intentan con su quehacer salvar del olvido el ritual que los varones han dejado por desidia, vergüenza o desgana.” José Manuel Fraile Gil
“El elemento más característico es el boto, un gran depósito de aire confeccionado a partir de la piel de una cabra, extraída a sobaquillo o zurrón, es decir sacada entera por una o dos de las patas traseras y que conserva la forma del animal. Esta piel se curte, se cose y se trata para evitar las fugas de aire. Al cuello y patas delanteras de la cabra se atan los brocales o cepos, piezas de madera taladradas en las que se insertan las demás. El soplador es un pequeño tubo, de madera, hueso o metal, a través del cual se insufla el aire que llenará el boto…..El boto se viste con unas sayas o traje con alegres estampados, volantes y cintas….Los tres tubos sonoros (clarín, bordón y bordoneta) suelen cubrirse exteriormente con piel de culebra….” Luis Miguel Bajén y Mario Gros, 2005.
“La gaita de fuelle tuvo una difusión en todo Aragón, sobre todo en Huesca y Zaragoza, y aunque ha estado a punto de desparecer está recobrándose en numerosos lugares. Desaparecieron Vicente Capitán, de Sariñena, y Juan Cazcarra, de Bestué, que recorrieron con sus gaitas amplias comarcas, pero fueron famosos otros de Caserras, Graus, Tarazona, Albalate o Híjar. El odre, fuelle o boto es de piel de cabra sacada todo ella íntegramente por una de las patas traseras, vestida con tela de cretona o sarga, a modo de faldón, atribuyéndose popularmente a que se le murió la hija a un gaitero y éste, tomando sus ropas se las puso a la gaita, según cuenta Martín Arbués. Los tubos van recubiertos de piel de culebra y el seño Vicente nos contaba que sin tal requisito la gaita no sonaba bien.” Profesor D. Antonio Beltrán, El dance aragonés, 1982.
”No deja de ser curioso que una de las citas más antiguas proceda de un bilbilitano, Marco Valerio Marcial (siglo I ), quien habla, en uno de sus epigramas, de un askaules, con el sentido de un aerófono con un odre de piel. Y según Corominas es en un documento zaragozano de mediados del siglo XII donde se halla la más antigua cita medieval de la palabra gaita en el ámbito hispánico. La gaita presenta en Aragón caracteres perfectamente definidos que la distinguen entre los numerosos tipos extendidos por la amplia geografía del instrumento.” Ángel Vergara, Instrumentos y Tañedores, 1994”