domingo, 19 de septiembre de 2010

ARAGÓN NUNCA TE OLVIDARÁ. LABORDETA VIVIRÁ SIEMPRE.


Me faltan las palabras.

“La última vez que hablé con José Antonio Labordeta, con “El Abuelo”, fue en pleno fragor de la batalla contra el trasvase del Ebro, cuando ya cundía el desánimo, cuando Aznar se relamía en los beneficios de los amigos. Me interesaba su opinión, su pensamiento por lo que iba a pasar y le pregunté por ello; con socarronería y a la vez convencido hasta la médula de lo que decía, me respondió: ¡Siempre nos quedará la cultura, amigo! (post Un hermano-hombre llamado Labordeta –alasombradelasabina 16-3-08)

“Bajo el paraguas, Eduardo (La Bullonera), Jacinto (Los Boira) y Tomás Bosque, y sentados, Joaquín Carbonell y José Antonio Labordeta.”

Las fotos están scaneadas de ByN Dominical de El Periódico fechado el 20 de mayo de 2001, la fotografía es obra de Antón Goiri. Del Semanal de Heraldo de Aragón del 21 de diciembre de 1986, autor: Columna Villarroya. Y también del Heraldo de Aragón de 12 de octubre de 1981, autor: Raimundo Martínez.

lunes, 23 de agosto de 2010

La rebelión de las palabras. Sátiras y oposición política en Aragón (1590-1626)

Edición de Jesús Gascón Pérez. Prólogo de Teófanes Egido.
Prensas Universitarias de Zaragoza Larumbe Clásicos aragoneses, 2004.

El prólogo nos aloja en el oculto mundo de la opinión política callejera, en aquellos tiempos de intolerancia y dictadura, como tantos. Es el pie de toque de una extensa introducción a la poética popular, a la socarronería social, a la intimidación oral en la historia; en discusión la categoría literaria de estas obras efímeras y su peso en lo acontecido. Gascón acopia 42 sátiras políticas surgidas en Aragón los siglos XVI y XVII. Subraya que las “alteraciones” fueron más que mudanza, cambio o corrección, que la palabras: rebelión, motín, sedición, levantamiento, sublevación, sin duda se acercan más a la acción de un pueblo contra su rey: Felipe II. La lectura de estos pasquines y panfletos que volaron por las tapias, y los caminos polvorientos, es el testimonio que cuenta la leyenda; por casualidad, siempre lo olvidan los que vencen. Son los archivos secretos, las pruebas de los gritos y cantos de libertad; en la lejana añada de 1591.

El rey que debajo mano

tiraniza libertades,

no le ofendan las verdades

se le trata de tirano.

Allí se ceban en la sangre humana

de los aragoneses inocentes

los sedientos demonios encarnados

del castellano infierno….

…..

Dan voces, gritan, braman y alborotan,

instan, acuden, andan, solicitan,

en cólera se encienden, rabian todos

viendo perder la más preciosa joya

que sus antiguos padres les dejaron,

la dulce libertad que viva piden:

¡Viva la libertad!, diciendo apriesa.
Pasquín del Infierno. Diálogo de lo sucedido en Zaragoza a 24 de mayo de 1591.

"Se lleno la Europa de Libelos, Papeles, y Pasquines, que esta es la espuma, que resaca el Mar de la cólera, à la orilla, de los Príncipes Belicosos."
(José Lupercio Panzano Ibáñez de Aoyz, 1646-1705. Historiador, poeta, estudioso; Diputado del Reino de Aragón y Cronista. El texto hace referencia a la época del Emperador Carlos y la expansión de la Reforma protestante)

Dicen que virrey forano

el rey nos quiere poner,

y el pueblo zaragozano

dice que no puede ser.

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Anda con tiento, Almenara,

en la cuestión del virrey:

que la pagarás muy cara

por servir al señor rey.

El colofón es elegante, especialmente del final: “……Con independencia de que el resultado final de la crisis no fue el que esos hombres esperaban, la movilización operada en 1591 fue el efecto más evidente de la espuma literaria provocada por el movimiento de resaca de la parte de la sociedad aragonesa que se atrevió a resistir a las prácticas absolutistas de su príncipe.”

martes, 10 de agosto de 2010

ALZAR BANDERAS CONTRA SU REY

Un libro de Jesús Gascón Pérez

No sé el porqué, pero disfruto con el simple hecho de buscar y rebuscar libros. Me reporta agrado, me complace por dentro; a más a más si topas con algún chollo o asunto que la curiosidad codicia. Siempre he frecuentado bares y bibliotecas, y por este orden, y no para estudiar, que más me hubiera valido, si no para indagar. Una de esas bibliotecas fue la de la calle Santa Orosia, también la canija de Luis Vives; las machaque debidamente a su tiempo; al igual que vine haciendo con la pomposa, y de superior esfuerzo, de Aragón. Atrás quedaron las lecturas en El Corte Inglés, en la General, o el husmeo periódico en los Hermanos Vidal de la plaza San Francisco. Pero como diría Machado: “Todo pasa y todo queda pero lo nuestro es pasar” y la revolución informática llegó, e Internet se lo comió todo; es el colmo para tipos de mi pelaje. Gracias a este invento genial de la tecnología militar encontré más información de la que puedo digerir sobre asuntos en los que mi deseo es un saco sin fondo; uno de estos susodichos asuntos es la cuestión histórica que aconteció en Aragón el año 1591. Es una parte trascendente de nuestro pasado, que obviamente no se estudiaba ni estudia en los colegios; para que después vengan algunos a contarnos la matraca de los planes de estudio de las autonomías.

Antonio Pérez liberado de la cárcel de los Manifestados en 1591 (Manuel Ferrán i Bayona, 1830-1896)
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Lo que sucedió en Aragón a finales del siglo XVI fue, ni más ni menos, un capítulo en la muerte de una nación. Así de claro. Sin embargo para la historia oficial es un episodio más del ineludible propósito divino que inspiraba la formación del imperio español. La realidad es que aquellas generaciones de aragoneses consumaron una sucesión de errores políticos; que a largo plazo propiciaron la ruina de la idiosincrasia que cohesionaba a un pueblo: sus leyes. Fue el cruel rejón de muerte a la soberanía de una nación, que perdió su centenaria independencia. No fue al primer país que le ocurrió, ni fue el último, de hecho sigue sucediendo ahora mismo cuando se concentra el poder político, o el económico, o simplemente el poder per se; entonces surge la tendencia al exterminio de etnias, lenguas, costumbres, de acerbos culturales atávicos; irremediablemente para siempre.

La semana pasada buscando y rebuscando en Internet topé con un PDF sobre la presentación de un libro titulado ALZAR BANDERAS CONTRA SU REY, era una noticia del Diario del AltoAragón fechada el 9 de junio de 2010. Cuando leí el articulo exclamé: ¡POR FIN¡

Jesús Gascón Pérez, Gregorio Colás Latorre y Pedro Rújula en la presentación de la obra
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Hasta ahora en A LA SOMBRA DE LA SABINA se subrayaban libros leídos y apreciados, desde este momento también se subrayan libros no leídos por el que suscribe. Y el motivo es que “Alzar banderas contra su rey: La rebelión aragonesa de 1591 contra Felipe II’ (Gascón Pérez, Jesús - 2010) tiene toda la pinta de ser uno de esos libros definitivos en una materia especifica y que marca un antes y un después en su investigación cientifica. El autor es el Doctor en Historia Jesús Gascón Pérez, que ya conocía por otros libros y artículos publicados en PDF y que recomiendo buscar y leer. Ahora mismo estoy leyendo el muy interesante “La rebelión de las palabras. Sátiras y oposición política en Aragón (1590-1626)” Jesús Gascón Pérez, 2003; Prólogo de Teófanes Egido.

Retrato del Justicia Juan de Lanuza (José Casado Alisal, 1832-1886)
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Cansado de tanta mediocridad en la esquelética historiografía aragonesa la aparición de este trabajo supone el reconocimiento a estudiosos como Gregorio Colás Latorre, Xavier Gil Pujol, Mariano Faci Ballabriga y otros pocos. Lastima que la difusión y repercusión mediática de la obra, entiéndase de la divulgación a nivel popular, tenga todo el aspecto de ser nula. Se quedará en los sesudos ámbitos profesionales, o en las lecturas de algún ilustrado tocahuevos, y hasta puede que lo lea neófitos irreverentes como el menda. Los medios generalistas aragoneses volverán a boicotear el conocimiento de nuestra historia, al parecer tiene mayor predicamento en the establishment los autores arribistas, buscadores de árboles políticos de correctas sombras ideológicas, o los editorialistas de obsesiones anti-catalanas, o los novelistas de medio pelo de titulo historiador, y sin olvidarme de aquellos a los que una entidad bancaria, como parte de su obra social, encarga y paga panfletos reaccionarios como una aportación más a colecciones de número redondo.

La ejecución de Lanuza (Mariano Barbasán, 1864-1924)

martes, 6 de julio de 2010

ANTONIO HERNÁNDEZ PALACIOS: EL ARTE DEL CÓMIC

“Yo creo que el arte debe servir para algo. No creo en el arte como un mero entretenimiento o diversión al servicio de unos pocos...”

“Hay que leerlo todo, desbrozando el conocimiento a veces transmitido por los cantares de gesta, hermosos, pero poco fiables como documento. Ignacio de Loyola es alto y espigado en las pinturas realizadas por sus enamorados, cuando su realidad es otra: era el más bajito de su familia y un tanto cabezota.”


Nació el 16 de Junio de 1921 en una familia humilde del Madrid de la época. Estudió Bellas Artes y fue alumno de pintor onubense Vázquez Díaz, pero su original estilo mama del dibujante Daniel Urrabieta Vierge (conocido por sus ilustraciones de El Quijote) del que aprendió virtuosismo, minuciosidad, la búsqueda del encuadre perfecto, y del rigor inherente al retratista.


Trabajó en publicidad, carteles cinematográficos, pinturas, dibujos, ilustraciones etc., hasta que en septiembre de 1943 publica en la revista CHICOS una historieta basada en la Legión Extranjera titulada: EL ENMASCARADO DEL DESIERTO. Por las mismas fechas dibuja también dos capítulos de EL CAPITÁN MARAVILLAS (Editorial Valenciana, 1943). Retorno al campo comercial publicitario, que era mucho más rentable, hasta que en 1961 la Editorial Rollán le publica DOC SAVAGE con guiones de Miguel González Casquel.


En noviembre de 1970 se produce un punto de inflexión en la carrera de A. H. Palacios, aparece TRINCA publicada por la Editorial Doncel (una sociedad afín a la Prensa del Movimiento, y dirigida por Isidoro Carvajal. Sorprendentemente la revista TRINCA se empapaba del espíritu de los cómics juveniles franceses y belgas. En los estertores del régimen llegaba un poco de viento fresco limpiando el tufo mediocre del franquismo; pertenezco a aquella afortunada generación de lectores de TRINCA, y también de la revista STRONG. Gracias a ellas nuestra infancia fue, como mínimo, más divertida, europea y cosmopolita) Con guiones del propio Palacios publicaron MANOS KELLY, EL CID y LA PAGA DEL SOLDADO; son sus obras maestras. TRINCA murió en abril de 1973 cuando alcanzaba su número 65, nunca supe el porqué. Pero A. H. Palacios ya se había hecho famoso en el mundo del cómic, de hecho en 1974 le concedieron el premio Yellow Kid (el Oscar del cómic) al mejor dibujante internacional en el salón italiano de Lucca.

En 1979 la revista LUCKY LUKE de la editorial francesa Dargaud le encarga el western MAC COY, esta vez con guiones de Jean-Pierre Gourmelen, obteniendo un enorme éxito, llegándose a traducir a 18 idiomas. A la vez la editorial Ikusager le produce 3 volúmenes de una historia de la Guerra Civil española, basada en vivencias del propio autor: ELOY (1979) RIO MANZANARES (1980) y EUSKADI EN LLAMAS (1981) también RONCESVALLES (1980) y LA TOMA DE COIMBRA que es la parte de EL CID que TRINCA no pudo publicar. Su carrera profesional en el cómic continúo en plena madurez con una gran cantidad de obras, la mayoría de encargo, pero todas ellas con ese carácter épico, de imágenes impactantes, y relatos crudos, entre ellas: HISTORIA DE ANDALUCIA (1983), GORKA GUDARI (1987), CARLOS V (1999), FELIPE II (1999)


Antonio Hernández Palacios falleció en enero de 2000, con más pena que gloria para el mundo cultureta de la capital del Estado. Me gustaría que este post sirva como tributo tardío, porque estoy seguro que el mejor homenaje que se le puede hacer a un autor y artista es visionar, leer y divulgar su obra.

Para saber más visita:
>comic-historietas.blogspot.com

domingo, 27 de junio de 2010

MUNIESA: Fotografías olvidadas


Asamblea popular en la localidad de Muniesa, verano 1936 (“El Archivo de la Guerra Civil de Salamanca y sus fuentes documentales para Aragón, 1936-1938” ALEJANDRO R. DÍEZ TORRE, historiador)

Escena de trilla en la Colectividad de la comarca de Muniesa, verano 1937 (“El Archivo de la Guerra Civil de Salamanca y sus fuentes documentales para Aragón, 1936-1938” ALEJANDRO R. DÍEZ TORRE, historiador)

"Esta es una bicicleta de madera construida por mi padre, Manuel Sanz Brunet, el año 1945 en Muniesa (Teruel). Es la única foto que existe de esta bicicleta que circuló por diferentes localidades de la provincia. Tenía el volante redondo (como un coche), el neumático delantero era de cuerda de cáñamo, etc. y la horquilla telescópica. Al ser el cuadro de madera, su altura era un poco superior a las bicicletas convencionales, como puede verse en la foto". (Texto y fotografía de Antoni Sanz enviada al Museo Virtual de Viejas Fotos de 20minutos.es)

Añado -y agradezco- está información que recibo en un  comentario de www.muniesa.org  : "El compañero de la bicicleta "normal" es SALVADOR LOU SERRANO, muniesino."

domingo, 13 de junio de 2010

LOS DINOSAURIOS DE LAS CUENCAS MINERAS DE TERUEL


Edita: Comarca Cuencas Mineras, 2009
Autores: José Ignacio Canudo, Gloria Cuenca Bescós, etc.. todos del Grupo Aragosaurus (http://www. aragosaurus.com) de la Universidad de Zaragoza.

”La Tierra es un planeta que se formó hace unos 4.500 millones de años (día arriba, día abajo). Si tenemos en cuenta que cualquiera de los que hemos escrito este libro viviremos con suerte unos 80 años, que hace 2.000 años la Comarca formaba parte del Imperio Romano, que hace unos 30.000 años los primeros hombres modernos llegaron a las orillas del Río Martín, y que sólo hace 175.000 años que nuestra especie (Homo sapiens) evolucionó por primera vez en alguna parte del este de África, es difícil tener una perspectiva temporal en millones de años para cualquier persona no versada en la Paleontología. Pero al menos vamos a intentarlo……”

DINOSAURIOS EN MUNIESA
En el Museo de la Salle Montemolín de Zaragoza se expone un hueso largo de saurópodo del que se desconoce el lugar exacto de procedencia, pero es factible que provenga de las arcillas del Cretácico Inferior de Muniesa. Al parecer es una tibia de 1,10 m, por lo tanto el dinosaurio alcanzaría una talla considerable.
”En lo que respecta al capítulo de los dinosaurios en Muniesa, hace referencia al hueso fósil perteneciente a un saurópodo de gran tamaño, más de 16 mts., que fué encontrado en los años ochenta por Joaquín Cólera, y que está depositado en el Museo de La Salle Montemolín, en Zaragoza (este comentario aparece en la página web: www.muniesa.org ,los textos del libro son manifiestamente mejorables)

Hace 110 millones de años (Albiense, parte más moderna del Cretácico Inferior) en lo que hoy es la Comarca de Cuencas Mineras “existía la desembocadura de un río que formaba un delta, con gran cantidad de marismas en las zonas costeras……los dinosaurios de Utrillas vivieron en una zona que se acercaría más a la desembocadura de un río tropical, como los actuales del sur de Asia. Calor, mosquitos…”

martes, 25 de mayo de 2010

MI ÁLBUM DE FOTOS: Marte


Amartizaje.
Fotografías de paisajes en silencio.

Belleza en otro planeta.
¿Llega la crisis a Marte?

Los rover morirán, el conocimiento permanece.
Ver otro mundo ¿no cambia el nuestro.?

El hombre en un lugar extraño.
Polvo, niebla, viento y sol, y donde hay agua una huerta. (Ciencia ficción labordetiana.)

El dinero público bien empleado.
Todavía hay gente que cuestiona la investigación espacial, ¿Son conscientes de la trascendencia humana?

Los robots ya viven en Marte ¿y los humanos?
¿Otra Tierra es posible?

Saber, conocer, investigar ¿no es parte de nuestra condición?
La estética, la elegancia, la plasticidad, y sin verdes terráqueos.

martes, 13 de abril de 2010

Chapuzas en Zaragoza. Episodio I

EL ASESINATO DE LA TORRE NUEVA
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Tal vez hayáis leído, y si no lo habéis hecho os lo recomiendo, la novela Zaragoza de Benito Pérez Galdós (1843-1920) pertenece a la colección pomposamente titulada Episodios Nacionales. Fue un Best-Seller en su tiempo, contenía los ingredientes adecuados a la época que fructificaban en importantes ventas. Va sobrada de acción, amor, emotividad y carente de calidad literaria, imparcialidad y sentido critico. Narra los hechos acontecidos en Zaragoza en enero y febrero de 1809 (hablamos de ello en el post LOS SITIOS DE ZARAGOZA: ¿HÉROES O FANÁTICOS?) el llamado Segundo Sitio en el marco de la desgraciada guerra contra Napoleón.

Tuve la suerte de que cayera en mis manos hace muchos años; recuerdo estar leyendo su edición de bolsillo en una tienda de campaña en pleno monte de la serranía de Córdoba y a lo lejos oír tiros y pepinazos. Yo vestía de verde y llevaba más pelo en la barba que en la cabeza, mediaban los ochenta, y era la puta mili. Aquel libro lo pille en la biblioteca del cuartel; donde abundaba abrumadoramente la materia guerrera, para ser exacto no había de otro asunto merecedor de ocupar estantería. Me sorprendió, no por lo acontecido aquel año aciago en Zaragoza, sino porque hablaba de un edificio que prácticamente no conocía. Y eso que su foto aparecía en la mítica portada del primer disco de La Bullonera, que nos sabíamos de memoria, donde los ricos observan impávidos la torre y los obreros la apuntalan. La verdad es que no había tenido mayor información, hasta que Galdós me contó que la atalaya, el otero del vigía en los Sitios fue la Torre Nueva y Zaragoza le pagó el empeño asesinándola 83 años después.

La Torre Nueva de Zaragoza no era tan nueva; la obra se concluyó en 1512, la pagó el Ayuntamiento de entonces para que fuera bien visible y audible un reloj público. Y como en aquellos tiempos entendían que lo útil debía de ser bello y lo bello útil, construyeron un pedazo edificio al gusto de los ciudadanos del país: el mudéjar. Miles de ladrillos, ligados, trenzados, enredados en una filigrana sazonada a lo grande.

Se les ocurrió izarla en la actual Plaza de San Felipe, emplazamiento muy céntrico en la Zaragoza renacentista y que posiblemente vino condicionado por la existencia de una torre menor previa. En los trabajos de cimentación los alarifes no encontraron lo que buscaban: una buena base y tuvieron que profundizar unos 12 metros nada menos. Estoy seguro de que alguno de ellos leyó el negro futuro. Pese a todo y con prisas como buenos aragoneses tiraron para adelante sin mirar atrás (hay un dicho en el país que recuerda: “Tarazona no recula, aunque lo mande la bula”) y alcanzaron los 80,60 metros. Al poco tiempo la torre comenzó a inclinarse, con los años llegó tener un extraplomo de 2,67 metros (la torre de Pisa se extraploma 3,90 metros y es mucho más antigua, del siglo XII)

Los viajeros e ilustradores europeos la inmortalizaron en gran número de obras. Hoy sería emblema de ciudad y símbolo del país. Vue de la Tour Penchée de Saragosse. Xilografía obtenida por el grabador Léonce Huilier.

"El 27 de diciembre de 1846, tras unos días de fuerte viento y hielos, sobrevino en la ciudad un fuerte temporal (los documentos hablan de tormenta) que produjo importantes desprendimientos de ladrillos y escombros. El duro clima zaragozano y la falta de un mantenimiento adecuado, fruto de la época, se encargó de dejar bastante maltrecha la edificación. Se fue creando, entre los vecinos próximos a la torre, un franco temor ante el riesgo de que pudiera desmoronarse, derivando en peticiones de derribo. El arquitecto municipal José de Yarza y Miñana, en 1860, llevó a cabo una intervención de refuerzo en el tramo inferior de la torre, trabajando en el interior y exterior de la misma. Pero su futuro no iba a quedar resuelto tras los trabajos de Yarza. No pasaron muchos años para que los agoreros volvieran a clamar por su derribo. Surgió una junta de personajes notables para intentar frenar su derribo, pero al final el 12 de febrero de 1892 el Ayuntamiento acordó el derribo de la torre, el acuerdo se publicó en el Boletín Oficial el 16 de julio de 1892. Durante un tiempo se abrió a los zaragozanos para que pudiesen contemplar la ciudad desde su mejor atalaya, hasta que la piqueta acabó con la edificación. Una vez desmoronada los ciudadanos pudieron adquirir ladrillos como recuerdo."(página Web de Ayuntamiento de Zaragoza)

Los caciques, el Ayuntamiento de Zaragoza, los meapilas de los vecinos cercanos y la prensa provinciana la derribaron en 1892. El sentido común, ese sentido tan escaso en Zaragoza se opuso; sin duda era la mayoría, pero silenciosa. Se enfrentaban con el poder real, con el mediático, con el que nos dice que bien vestido va el rey desnudo. Es el sino de la ciudad donde vivo, la idiosincrasia de la estupidez soportable. ¡Qué triste¡ soportar y aplaudir, y callar.

Cuando se aproximaba el centenario del asesinato de la Torre Nueva surgió un movimiento de reivindicación del edificio. Se llegó a formar un pequeño grupo de presión que exigía un nuevo levantamiento de la torre a partir de la cimentación existente, que se conserva a la perfección. Se llegó a levantar un monumento en el lugar en el que había estado la torre, pero lo eliminó posteriormente el Gobierno Municipal del PP (o el PSOE; tanto monta, monta tanto) con Luisa Fernanda Rudi a la cabeza, al no contar con la correspondiente licencia para su colocación, hecho que no por extraño no causa menos hilaridad conociendo el funcionamiento interno del Ayuntamiento de la Inmortal Ciudad. Si visitáis la Plaza de San Felipe aun podéis ver la marca en el pavimento del perímetro de la torre y la escultura de un chaval sentado en el suelo que la contempla como si aún existiera. Es una muestra más de la polaridad simplona que nos supera, que nos vende Expos, tranvías, Juegos olímpicos, pufos, corrupción, y demás mandingas que hagan falta; siempre con el beneplácito de los popes de papel y los terneros de engorde de la comunicación digital.

The leaning tower of Saragossa. Grabado por T. Heawod.