martes, 7 de abril de 2020

Y para vencer el encierro: The Auld Triangle.




Una sensación de hambre
A hungry feeling
Vino sobre mí robando
Came o'er me stealing
Y los ratones chillaban
And the mice were squealing
En mi celda
In my prison cell
Y ese Viejo Triángulo… hizo un campaneo
And that auld triangle… went jingle-jangle
A lo largo de las orillas… del Royal Canal
All along the oanks…. of the Royal Canal
Oh! Oh!
Para empezar la mañana
To start the morning
El alcaide gritando
The warden bawling
"¡Levántate de la cama, tú! ¡Y limpia tu celda!"
"Get up out of bed, you! And Clean out your cell!"
Y ese Viejo Triángulo… hizo un campaneo
And that auld triangle… went jingle-jangle
A lo largo de las orillas… del Royal Canal
All along the oanks… of the Royal Canal
Oh! Oh!
El tornillo estaba asomando
the screw was peeping
Y él estaba durmiendo
And the (lag|loike) was sleeping
Mientras yacía llorando
As he lay weeping
Para su chica Sal
For his girl Sal
Y ese Viejo Triángulo… hizo un campaneo
And that auld triangle... went jingle-jangle
A lo largo de las orillas… del Royal Canal
All along the banks... of the Royal Canal
En una hermosa tarde de primavera
On a fine Spring evening
Él yacía soñando
The (lag|loike) lay dreaming
Y las gaviotas giraban
And the sea-gulls were wheeling
Muy por encima del muro
High above the wall
Y ese Viejo Triángulo… hizo un campaneo
And that auld triangle... went jingle-jangle
A lo largo de las orillas… del Royal Canal
All along the banks... of the Royal Canal
Oh! Oh!
El viento suspiraba
the wind was sighing
Y el día se estaba muriendo
And the day was dying
Mientras él yacía llorando
As the (lag|loike) lay crying
En su celda de prisión
In his prison cell
Y ese triángulo auld fue jingle-bloody-jangle
And that auld triangle went jingle-bloody-jangle
A lo largo de las orillas del canal real
All along the banks of the Royal Canal
En la cárcel de mujeres
In the women's prison
Hay setenta mujeres
There are seventy women
Y desearía que fuera con ellos
And I wish it was with them
Que habite
That I did dwell
Entonces ese viejo triángulo podría irse a repicar
Then that auld triangle could go jingle-jangle
A lo largo de las orillas… del Royal Canal
All along the Banks… of the Royal Canal
" The Auld Triangle " es una canción creada por Brendan Behan en 1954, apareció por primera vez en su álbum: “The Quare Fellow”. Después su hermano Dominic Behan la grabó en “Irish Songs”. Pero la canción no se hizo realmente famosa hasta que The Dubliners la interpreta a finales de los 60. Más tarde, en los 80, la relanzó The Pogues. En 1999 la graba The Oysterband. En 2006 es Bert Jansh, fundador de Pentagle. Y es el cantante y actor Glen Hansard quien la retoma en un nuevo COVER, y en 2014 la convierte en un himno capaz de hacer cantar a todo un Royal Albert Hall en Londres, con el último componente vivo de The Dubliners John Sheahan, y el inglés Elvis Costello, y el cantautor Paul Brady, y la cantante Imelda May, y Dónal Lunny con Andy Irvine, antiguos miembros de Planxty, y toda la población de Eire.
La canción cuenta los sucesos en la prisión de Mountjoy, donde Brendan Behan estuvo el día de la ejecución de un convicto. El triángulo del título se refiere al gran triángulo de metal que era golpeado con un martillo para despertar a los internos.






sábado, 4 de abril de 2020

Contra el confinamiento: Javier Gurruchaga



Corazón de Neón
(Letra: Joaquín Sabina, música: Orquesta Mondragón. "Ellos las prefieren gordas, 1987)

Music video by Javier Gurruchaga performing Corazón de Neón (Versión Sinfónico) (En Vivo). (C) 2018 Sony Music Entertainment México, S.A. de C.V.

La ciudad donde vivo
ha crecido de espaldas al suelo, la ciudad donde vivo es el mapa de la soledad, al que llega le da un caramelo con el veneno de la ansiedad, la ciudad donde vivo es mi cárcel y mi libertad. La ciudad donde vivo es un ogro con dientes de oro, un amante de lujo que siempre quise seducir, la ciudad junta a dios y al diablo, al funcionario y al travestí, la ciudad donde vivo es un niño limpiando un fusil. Corazón, corazón, corazón, corazón de cemento Corazón, corazón, corazón, corazón de hormigón Corazón, corazón, corazón, corazón de polución Corazón, corazón, corazón, corazón de neón. La ciudad donde vivo es un monstruo de siete cabezas, es un pájaro herido envuelto en papel celofán, un inmenso barril de cerveza que de repente va a estallar, la ciudad donde vivo es el templo del bien y del mal. Corazón, corazón, corazón, corazón de cemento.. Barcelona, Moscú, Casablanca, Bruselas, Madrid, Roma, Tokio, Los Ángeles, Nápoles, Londres, Berlín, Nueva York, Estocolmo, Donosti, México, Río, Tanger, París, Nueva Delhi, Caracas, El Cairo, Varsovia, Madrid. Corazón, corazón, corazón, corazón de cemento



Neon Heart

The city where I live
has grown with its back to the ground, the city where i live is the map of loneliness, to the one who arrives he gives a candy with the poison of anxiety, the city where i live it is my jail and my freedom. The city where I live is an ogre with gold teeth, a fancy lover that I always wanted to seduce, the city gathers god and devil, the official and the transvestite, the city where i live it's a boy cleaning a gun. Heart, heart, heart, heart of cement Heart, heart, heart, heart of concrete Heart, heart, heart, heart of pollution Heart, heart, heart, neon heart. The city where I live it's a seven-headed monster, it's a wounded bird wrapped in cellophane, a huge keg of beer that suddenly will explode, the city where i live it is the temple of good and evil. Heart, heart, heart, heart of cement ... Barcelona, ​​Moscow, Casablanca, Brussels, Madrid, Rome, Tokyo, Los Angeles, Naples, London, Berlin, New York, Stockholm, Donosti, Mexico, River, Tanger, Paris, New Delhi, Caracas, Cairo, Warsaw, Madrid. Heart, heart, heart, heart of cement

jueves, 2 de abril de 2020

Para tiempos de reclusión, una canción de carretera de Springsteen.


Bruce Springsteen y Hitch Hikin’ (Haciendo autostop) es otra “run movie” musical de THE BOSS, el primer tema del disco WESTERN STARS, 2019. Una nueva exquisitez para saborear despacio.
"Música pop californiana de la década de 1970"
"Un regreso a mis grabaciones en solitario con canciones basadas en personajes y con arreglos orquestales al estilo cinematográfico"
"Una gama de temas americanos, de carreteras y espacios desérticos, de aislamiento y comunidad, y de la permanencia del hogar y la esperanza".

WESTERN STARS también es una película documental, que marcó el debut como director de Bruce Springsteen, se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Toronto en septiembre de 2019, junto con la banda sonora que acompaña a la película. 
Springsteen no hará gira de este álbum (se habría suspendido) y anunció que trabajaba en una nueva grabación de estudio con The E Street Band que vería la luz a lo largo de 2020.



Hitch Hikin’  (Haciendo autostop)
El pulgar sobresalió a medida que avanzo
Solo viajo por el camino
Los mapas no hacen mucho por mí, amigo
Sigo el clima y el viento.

Estoy haciendo autostop todo el día.
Tengo lo que puedo llevar y mi canción
Soy una piedra rodante simplemente rodando Atrapame ahora porque mañana me habré ido

Un hombre de familia me lleva en coche
Lleva a Sally embarazada a su lado
Sí, en efecto, señor, los niños son un regalo
Gracias por llevarme amablemente

Estoy haciendo autostop todo el día

Camionero pone en marcha su motor
Dice: "Sube, hijo, estoy en la carretera"
En el salpicadero tiene la foto de una chica bonita
Estoy en  la cima del mundo

Estoy haciendo autostop todo el día

El motor es uno  de 72 mejorado
Quiere mostrarle a un chico lo que hará esta cosa
Los postes telefónicos y los árboles pasan zumbando
Gracias, amigo, ella seguramente puede volar

Estoy haciendo autostop todo el día
Estoy haciendo autostop todo el día

Estoy haciendo autostop todo el día




Hitch Hikin’ 
Thumb stuck out as I go
I'm just traveling up the road
Maps don't do much for me, friend
I follow the weather and the wind

I'm hitch hiking all day long
Got what I can carry and my song
I'm a rolling stone just rolling on
Catch me now 'cause tomorrow I'll be gone

Family man gives me a ride
Got his pregnant Sally at his side
Yes indeed, sir, children are a gift
Thank you kindly for the lift

I'm hitch hiking all day long

Trucker gears his engine down
Says, "Climb on up, son, I'm highway bound"
Dashboard picture of a pretty girl
I'm riding high on top of the world

I'm hitch hiking all day long

Gearhead in a souped-up '72
Wants to show a kid just what this thing'll do
Telephone poles and trees go whizzing by
Thank you pal, she sure can fly

I'm hitch hiking all day long
I'm hitch hiking all day long

I'm hitch hiking all day long


jueves, 19 de marzo de 2020

COSMOS-3 Mundos Posibles




Estaba anunciada para la primavera de 2019, pero unas denuncias por acoso a Neil deGrasse Tyson, que al parecer quedaron en nada,  retrasaron su emisión en National Geographic a Marzo de 2020, justo en plena crisis del coronavirus. Tal vez esa desagradable coincidencia pueda ser aprovechada por más aficionados a la divulgación científica y disfrutemos como en los 80 de un viaje por el espacio y el tiempo de 13.800 millones de años de evolución cósmica. 

           La segunda entrega fue sin duda un homenaje a Carl Sagan tras su muerte en 1996, y ese homenaje, empeño de su viuda: Ann Druyan, y también del apoyo económico del productor de éxito y creador polifacético por antonomasia: Seth MacFarlane, autor de las comedias: Ted, Padre de Familia y de otras muchas. COSMOS: A Spacetieme Odyssey, 2014, abundaba en la búsqueda de personajes desconocidos, al menos fuera de esa visión angloparlante del mundo que siempre desprenden desde USA, algunos de ellos resultaban interesantes, otros abiertamente sobrevalorados. COSMOS-2 fue una secuela que ahondaba en los temas que Carl Sagan batalló toda su vida, desde la revalorización del mundo clásico hasta la exploración espacial por robots, también dedicaba una parte final  a    reflexionar sobre el impacto de la humanidad en nuestro planeta, algo encomiable en los años 70, cuando la principal amenaza eran la Guerra Fría y el Invierno Nuclear, pero este nuevo guión no lo escribió Sagan y perdió el equilibrio, dejándose llevar por lo políticamente correcto en los comienzos del siglo XXI en USA, en los que "el fin justifica los medios",  y los "medios" son los "medios de comunicación de masas", algo que Sagan utilizó y bien, pero guardando siempre la objetividad en la que se basa el  "Método Científico".
       Espero que está tercera entrega de la mítica y seminal serie COSMOS: UN VIAJE PERSONAL escrita por Carl Sagan, Ann Druyan y Steven Soter en 1980, guardé ese equilibrio en el mensaje, entre el descubrimiento y la denuncia, entre la verdad y la posible verdad, entre el humanismo y el sentido común, entre el avance y el respeto por la tradición. 
     National Geographic anuncia "COSMOS: MUNDOS POSIBLES" como un nuevo viaje por la vida, desde los orígenes del Universo en el Big Bang hasta una imaginaria Feria Mundial de Nueva York en 2039, y es de nuevo el astrofísico Neil deGrasse Tyson (Nueva York, 1958-) quien actuará de  cicerone de la divulgación del conocimiento y también a disfrutar con el poder de la imaginación. 

domingo, 15 de marzo de 2020

Viajes en moto y coronavirus



Miquel Silvestre (DIARIO DE UN NÓMADA, la 2)  una opinión sensata, algo extraño en la crisis que padecemos.

lunes, 10 de febrero de 2020

JULIO ANDRADE COLA (Granada, 4 de octubre, 1928-Tres Cantos, 8 de febrero de 2020)


               
 LA MUERTE DEL LEGIONARIO

(Segundo capítulo del libro de Julio Andrade Cola: PASOS ERRANTES,1997)

Hace tiempo que quería escribir algo relativo a la Legión, y especialmente en recuerdo del legionario muerto el 15 de febrero de 1.958 en la posición de la cota 277 de Ifni.
El relato se aparta de toda esa fanfarria seudo-heroica que siempre acompaña a las narraciones bélicas, en especial las referidas a legionarios. En ellas parece que los legiona­rios mueren siempre asaltando parapetos, acuchillando enemigos y cantando el "novio de la muerte", como si de una ópera se tratara.
    La verdad es distinta: Desde que la Legión fue creada, los legionarios han muerto a millares de forma obscura y callada, mientras marchaban, cavaban trincheras, arrastraban cañones, o simplemente se fumaban un cigarrillo al Sol.
    Precisamente, la muerte del legionario es la que pasa más desapercibida, la que menos se airea, porque la Legión, las tropas Regulares Indígenas, las Mehal-las, las Harcas y Mehaz­nías, fueron creadas, y utilizadas, para que los muertos de reemplazo, en las guerras coloniales, no crisparan a la opinión pública de las metrópolis, siempre muy sensible con estos sacrificios. Los muertos de estas tropas que he mencionado no alteran a los ciudadanos y ni siquiera se citan en los partes de guerra.
      Y el legionario lo sabe. Está en el lugar del peligro para eso; para morir en cualquier momento y en cualquier forma, sin que se sepa más allá del pequeño círculo de su Unidad, ahorrando sangre de ciudadanos de la nación que lo contrató, y aún así es generoso con su vida.
     En homenaje a esa muerte obscura, silenciosa y silenciada, que por ello está llena de grandeza, es a lo que responde este sobrio relato.

                     .....................

     -"Pedro, ¿Quieres vigilar un momento que tengo que hacer una cosa?"
     -"Sí, puedes ir"

     Se sentó en la trinchera tras el fusil ametrallador y echó una distraída mirada hacia el campo de chumberas que, a unos cien metros de distancia, se extendía por una loma rodeada de una pared de piedra medio caída. Los moros acostumbraban a bajar por el barranco que había detrás de dicha loma y se apostaban allí para hostigar la posición. Durante el día no creaban otro peligro que el de hacer alguna baja con sus disparos, así es que, a esta hora de la tarde, no iban a atacar atravesando el llano despejado que había hasta llegar a la posición. En realidad se estaba allí porque siempre debía haber alguien cerca de cualquier arma automática, fuera ametralladora o fusil ametrallador.

     Aquella tarde de febrero, allí, en Ifni, el tiempo era primaveral, incluso había golondrinas. Tenía el Sol de espaldas y se sintió a gusto. Encendió un cigarrillo y sonrió para sus adentros.

     Su compañero le había llamado "Pedro" y él había respondido. ¿Pero se llamaba realmente "Pedro"?. Bueno, al menos con ese nombre se había alistado. En esta Unidad se tenía la ventaja de que cualquiera que no estuviera conforme con el nombre que le habían puesto al nacer, bien por capricho de la madre, la abuela, o la tía solterona que hacía de madrina, podía ponerse el que quisiera sin otro requisito que decirlo al alistarse en el Banderín de Enganche.

     Era curioso que la mayoría cambiaba sus apellidos, pero no su nombre de pila. Suponía que era más fácil acostumbrarse a nuevos apellidos que a un nuevo nombre.

     Con poca imaginación, algunos se ponían nombres de persona­jes históricos, y otros, más retorcidos, se ponían el de algún individuo al que tuvieran fila (o fuese un rival), haciéndo­se a la idea que con ello se condenaba al otro, en su propia persona, a los avatares legionarios.

     Bueno, él mismo se había puesto Pedro porque, al preguntarle su nombre, se acordó del personaje de la película "La Bandera" Pierre Gilliet.

     La verdad era que, si alguien lo llamara por su verdadero nombre y apellidos, a lo mejor no se daba por aludido.

     ¡Cuánto tiempo hacía! ... ¿Podría reconstruir en su mente el pasado?...

     En la fraseología legionaria, el pasado "no cuenta", y algunos toman estas palabras al pie de la letra. No, sin un pasado determinado, no habría legionarios; precisamente porque hay un pasado, siempre candente desde el punto de vista personal, es por lo que un hombre se alista a la Legión.

     La frase, lo que quiere decir, es que en la Legión, el individuo sólo cuenta y sólo da cuenta de sus actos, desde que se alista aquí.

     El también tenía su pasado; parecía lejano, menos en uno de sus puntos, precisamente el determinante de su situación, que siempre estaba en su pensamiento.

     Había nacido en una familia de clase media acomodada. Era el menor de los hermanos, que le llevaban bastante edad. Sus padres eran ya mayores cuando nació.

     Sus hermanos casi, se puede decir que, le habían ignorado, salvo por alguna broma que le hubieran gastado; sus hermanas lo habían usado como muñeco hasta que entraron en la edad del coqueteo. Tanto unos como otras se casaron y salieron­ fuera de su círculo familiar inmediato cuando él aún era pequeño.

     Su madre era una mujer santurrona y beata que estaba más entre ánimas benditas y santos que en las cosas de la casa.

     A su padre lo veía poco. Además no recordaba haber hablado con él, fuera de las frases cortas y rituales de saludo. Jamás le había regañado, y tampoco le había felicita­do.

     En cuanto al capítulo de amigos, podría decirse que, por su carácter tímido y retraído, nunca los había tenido; no recordaba haber intimado con ninguno de sus compañeros de clase, ni en el colegio, ni en el Instituto. Apenas si recordaba un par de nombres de todos los compañeros que habían coincidido en las distintas clases.

     Más relación había tenido con chicos de la vecindad, que lo toleraban en sus juegos, especialmente porque nunca ponía pegas a nada y ocupaba en los juegos el lugar que le asignaban sin protestar, que en general era el más desairado y que nadie quería. Tampoco se le ocurrió nunca optar a la jefatura del grupo que siempre recaía en dos de sus vecinos.

     En cuanto a chicas, los chicos del barrio siempre estaban hablando de sus "novias", pero él, aunque alguna de su calle le gustaba, jamás se acercó a ninguna. Se hubiera muerto de vergüenza antes que acercarse a una.

     Tampoco se integró en los chicos de Falange que desfilaban cantando con gran marcialidad por las calles de sus ciudad. Si, le gustaban los desfiles y los uniformes, pero su timidez era tal que no se sentía capaz de integrarse en la organización y asumir esas actitudes marciales y fanfarronas.

     Terminó sus estudios de Bachiller sin pena ni gloria y tuvo que decidir sobre la carrera a elegir en la Universidad.

     En aquella época, las carreras más cotizadas eran la de Ingenieros de Caminos, Veterina­ria y Medicina, seguidas por la de Derecho. La de Filosofía y Letras era considerada como especial para mujeres.

     A él le había gustado mucho leer, quizás inducido por su carác­ter melancólico y retraído, que le hacía buscar cierta sole­dad.

     En su casa había una buena biblioteca, cuyo origen descono­cía, porque nunca había visto ni a sus padres ni a sus hermanos con un libro en las manos. Pensaba que sería de algún antepasado más o menos ilustrado y volteriano, ya que en ella había libros de los considerados entonces como nefastos, tanto en el orden religioso, como en el ideológico y el moral. Afortuna­da­men­te, pensaba, al no leer nadie de su familia, no se habían percatado de semejante polvorín.

     El, en las largas y aburridas tardes de invierno, había ido leyendo casi todos los libros de la biblioteca. Al principio, los autores le resultaban desconocidos, pero a lo largo del Bachi­ller, al estudiar Literatura, se había ido enterando de la vida de sus autores y de la calificación que atribuían a cada uno los profesores de aquella época.

     Estas lecturas le gustaban porque especialmente las de las novelas, le hacían identificarse con los personajes, y en su imagina­ción se convertía en un héroe, en un villano, amante de una hermosa dama, o un lucha­dor violento (Como el Alvarito Sánchez de Mendoza de "Las figuras de cera" de Pío Baroja).

     Se decidió a elegir la carrera de Filosofía y Letras, rama de Historia o Literatura; luego haría oposiciones a cátedra de Instituto y su vida transcurriría en esa cómoda rutina que tanto le gustaba.

     En la Facultad de Letras la mayoría de los alumnos eran chicas a las que él trataba con cierta timidez y desconfianza.

     Pero de repente todo cambió. Como si un huracán hubiera cogido desprevenida a una barquichuela en medio del océano, así le ocurrió a él.

     ¿Cómo empezó la catástrofe?. Como casi todas, de forma banal.

     Se quitó el gorro y se pasó la mano por la cabeza:

-"¡Joder! me estoy quedando calvo".

     Su pelo, de un rubio rojizo pálido, era tan ralo que ya apuntaba la calvicie. Para compensar (como la mayoría de los calvos) se había dejado una pequeña barbilla que, como su pelo, también era de color rojizo.

     Sus rasgos afilados y nariz aguileña le daban un aire de monje franciscano..

     Sacó una cajetilla de tabaco, cuya envuelta era poco más que de papel de estraza, y en la que venía impresa la cara de un individuo con una barba enorme y la marca "Krüger", cuyo nombre le sonaba a un bóer sudafricano. Este tabaco era extraor­dinaria­mente fuerte, pero ¿Qué le iba a hacer?, era barato y en el territorio no había mucho dónde elegir. De todas formas encendió un cigarro y vio subir el humo casi vertical en aquella atmósfera de la apacible tarde africana.

     Volvió a sus pensamientos.

     Entre sus compañeras de clase, una, por curiosidad ante su timidez, por aburrimiento, por diversión, o ¡Vaya usted a saber por qué!, se le acercó y estableció una relación amistosa con él que no pudo eludir.

     La chica le gustó mucho, y él no estaba preparado para esta relación, que se fue haciendo cada vez más íntima y, sin poderlo evitar, se enamoró hasta los tuétanos de ella como un tonto o, por mejor decir, como un novato. Con la desesperación de su propia timidez reunió el valor suficiente para decírselo a la chica.

     Ella no lo rechazó; debió encontrarlo divertido, y se inició una relación amorosa en la que él ponía toda la vehemencia del neófito y ella una tolerante reserva.

     Pese a su falta de experiencia en estas cuestiones, se dio cuenta pronto de que en aquellas relaciones el amor sólo lo ponía él.

     Cuando pasó cierto tiempo, no mucho, los síntomas de aburrimiento de ella y su coqueteo con otros chicos, en especial con uno de sus compañeros, lo sumieron en un torbellino de celos y desesperación.

     Cuando le planteó la cuestión, ella aprovechó la ocasión y dio por terminadas sus relaciones, que tal vez, pensaba él, habría iniciado como una forma de interesar al otro.

     No quiso demostrar el infierno a que se vio sometido, y pensó en alejarse de la chica para que, poco a poco, fuera quedando en el olvido (si era posible) esta desgarradora experien­cia. Sin embargo la chica no lo dejó en paz, y debió considerarlo como un trofeo de su propiedad por lo que, de vez en cuando, se le acercaba y le demostraba (o aparentaba) un cierto afecto o interés, pero si él pensaba que era un intento de reanudar las relaciones, pronto lo desengañaba con un desplante o una actitud desdeñosa.

     Aquella situación se le hizo intolerable y pensó abandonar la Facultad, pero sus emociones eran contradicto­rias, pues si, por un lado quería alejarse, por otro, era incapaz de dejar de verla, abrigando cierta esperanza de arreglo.

     Una tarde, al pasar junto a un bar, atrajo su atención un cartel de propaganda pegado junto a la puerta, que invitaba al alista­miento en la Legión. Lo miró con extrañeza, como si lo viera por primera vez, y     sintió que iba a hacer algo trascenden­tal en su vida. Sin pensarlo, entró en el bar y pidió una copa de coñac. Pese a que no era bebedor y el coñac debía ser bastante malo, ni se enteró. Salió de nuevo a la calle y se quedó mirando el cartel. Volvió a entrar en el bar y se tomó otra copa. Luego, con decisión, y sin mirar el cartel, se dirigió al Banderín de Enganche, cuyas señas tenía en su memoria.

     A partir de este momento todo fue como un sueño en el que iba flotando de un lado para otro.

     Fue destinado a la 9ª Bandera del III Tercio, que estaba en el T`Zenín de Sidi Yamani, cerca de Arcila, luego, cuando crearon el IV Tercio, fue a Villa Sanjurjo (Alhucemas). Al cumplir su compromiso volvió a alistarse, pero en Riffien (Ceuta), en la 6ª Bandera del II Tercio.

     Cuando empezaron los follones en el Sahara llevaron allí a la Bandera, y ahora estaba en Ifni.

     Aunque pareciera mentira, dado su carácter reservado y tímido, no se había encontrado extraño en la Legión. Los primeros días habían sido de locura aprendiendo la instrucción y la mentalidad de aquel Cuerpo militar, y, como era usual se llevó alguna que otra bofetada, cosa sin importancia en estas tropas, pero no tardó en identificarse con su nueva situación.

     Allí nadie hablaba de sus problemas, y cuando alguno lo hacía, siempre era de forma parcial o mintiendo. La leyenda de que en la Legión se escondían feroces asesinos era falsa; algún ratero sí que había. Lo que sí intuyó fue que la mayoría de los legionarios estaban, como él, por situaciones que, en sus mentes, resultaban intolerables (aunque objetivamente fueran una tontería).

     Nadie llevaba en su pecho "una carta y un retrato de un divina mujer". Ninguno decía, como no fuera en broma, que era "novio de la muerte", pero sí era cierto que "un gran dolor les roía el corazón".

     Todos esos "slogans" atribuidos a la Legión, eran más de consumo externo que interno. Aunque, al cabo de cierto tiempo, el legionario se sentía orgulloso de serlo, cualquie­ra que fuese la causa de sus alistamiento, y que pocas veces era por espíritu militar. Orgullo que persistía, como había podido comprobar, incluso, en los que ya no estaban en este Cuerpo.

     El, poco después de alistarse, pensó si se habría equivoca­do en su decisión; pero no, había acertado. Aquí se trataba a los soldados como hombres, no como niños, sin paterna­lismo alguno. Se les exige aguante y disciplina sin contemplacio­nes, pero nada más. La soledad interior es sagrada; nadie te preguntará nada sobre tu vida y tus emociones. Todos respetan tu intimidad y ni siquiera tratan de consolarte con falsa o verdadera compasión. Ni los compañeros ni los Oficiales.

     Algunas veces, un legionario se acerca a un Oficial para desahogar su conciencia, su corazón o su mente. El Oficial lo atiende siempre y lo escucha en silencio, con algunas breves observaciones sobre lo que le cuenta, pero sabe que no debe inmiscuirse en sus problemas, porque el legionario sólo quiere charlar (como en confesión), y que luego se olvide lo hablado. También sabe el Oficial que el relato no es cierto en toda su extensión y que en él hay muchas cosas falsas, bien sea de forma consciente o inconsciente. Así es, que terminada la conversación (más bien monólogo) y tomados unos vasos de vino, la cosa queda concluida de forma absoluta.

     Algunos se emborrachan, pero ni aún en ese estado dejan escapar sus verdaderos problemas. Otros toman por confesor a las putas del poblado, pero todos son celosos de su intimidad y, respetan la de los demás.

     Para él esto era lo mejor de la Legión, porque su carácter reservado y tímido no le hacía proclive a confesiones y entre sus compañeros se sentía seguro, y su caos mental se había remansado.

     "¿Qué futuro tenía?".

     Se encogió de hombros; como dice la canción "la vida es un azar y al azar dejas tu suerte"...

     Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada de su compañero que se sentó junto a él y dijo:

     -"Voy a limpiar el fusil"

     Por la explanada que había tras de ellos, completamente al descu­bier­to, paseaba el furriel de la Compañía, con su tremendo cuchillo de carnicero al cinto. Los moros empezaron a dispararle, sin que el furriel se inmutara, ni acelerara el paso.

     Pedro lo miró y dijo a su compañero:

     -"A ese le van a dar un tiro"

     Y añadió:

     -"Bueno, yo también voy a limpiar mi fusil".

     Se incorporó para cogerlo del parapeto, donde lo tenía apoyado, y de repente creyó que todo el Universo le había caído sobre la cabeza, al tiempo que oía gritar a su amigo en medio de una detona­ción ensorde­ce­do­ra, y una ola negra y profunda lo envolvía, acolchando todas sus sensaciones.

     -"¿Qué ocurría?"

     Fue lo último que pensó.

     Su compañero, lleno de rabia enderezó el fusil ametrallador y disparó varias ráfagas contra las chumberas de las que habían partido los disparos, mientras otros compañeros recogían a Pedro y lo llevaban al interior de la kabila, donde el sanitario y los oficiales comprobaron que estaba muerto.

     Una bala le había entrado por la parte superior de la cabeza. Aún se le movían levemente algunos músculos del vientre.

     La muerte no le había desfigurado el rostro. Parecía dormido; un poco pálido y su nariz aguileña, algo desollada al caer de bruces sobre el parapeto, parecía más afilada.

     El Cabo 1º recogió sus cosas y las estaba envolviendo, cuando el Oficial de ametralladoras le pidió un cigarro; el Cabo 1º le dio uno de la cajetilla inacabada de Pedro.

     El legionario muerto fue envuelto en una manta y llevado en una camilla, seguido por su Capitán, su Teniente y el de las ametralladoras, hasta la kabila que había a retaguar­dia, donde fue subido en un camión para ser conducido a Sidi Ifni.

     Cuando el camión se puso en marcha, los tres oficiales saludaron sin decir nada y volvieron a la posición hablando de cosas intrascendentes.

     Así, de esta forma tan simple y sencilla, murió el legiona­rio Pedro, convirtiéndose en uno más de esos legionarios anónimos muertos en combate.

     ¡Gloria a ellos!


     Zaragoza 7 de septiembre de 1.996  



   

Un fragmento del libro 

PASOS ERRANTES (1997) 

de Julio Andrade Cola.