“Decía el astrónomo norteamericano Carl Sagan que “los
humanos somos muy inteligentes pero no lo bastante como para poder prever las
consecuencias de nuestros actos”. En el caso Fukushima, todos debemos sentirnos
aludidos por este dictamen. Tanto los que se oponen radicalmente a la energía
nuclear, afirmando que es un elemento de destrucción, como los que la defienden
como necesaria para garantizar el futuro según el modo occidental. Necesitamos
tener las ideas claras pero eso es muy difícil si se entra con paso firme en
una ceremonia de la confusión. El debate se ideologiza, atribuyendo, de modo
absurdo y sorprendente, las energías renovables a la izquierda y la nuclear a
la derecha.” (Fragmento de “Refexiones de urgencia tras Fukushima” un
articulo de Antonio Fernández-Rañada publicado el 28 Mar 2011en el cultural.es,
extraido de la web Cultura 3.0)

“Se afirma estos días que los sucesos de Fukushima son
pruebas irrefutables de que la energía nuclear es “intrínsecamente” peligrosa.
No parece ser así. Está muy claro que los problemas de los reactores fueron
extrínsecos, no les vinieron de dentro sino de fuera. Se los diseñó para
resistir bien a terremotos de alto grado de Richter y así lo hicieron,
apagándose en el instante inicial del seísmo tal como estaba previsto, de modo
que sus sistemas de seguridad empezaron a funcionar inmediatamente y de modo
correcto. Lo malo vino más tarde, cuando la tremenda fuerza del agua del
tsunami afectó negativamente a esos sistemas. De los once reactores activos en
la zona, sólo tres de los seis de Fukushima 1 sufrieron daños importantes. Es
una triste reflexión que, si hubiesen sido construidos algo más separados de la
costa, en algún lugar elevado un centenar de metros o poco más, solo habría
habido daños leves en los reactores. De hecho, hasta hoy y frente a los
lamentables varios miles de muertos por el terremoto o el tsunami, no ha habido
ninguno por radiactividad, aunque sí algunas personas irradiadas levemente y
una de modo significativo. En todo caso, la destrucción no nuclear de vidas y
edificios fue inmensamente más grave que lo ocurrido en los tres reactores de
Fukushima I” (Fragmento de “Refexiones de urgencia tras Fukushima” un
articulo de Antonio Fernández-Rañada publicado el 28 Mar 2011en el cultural.es,
extraido de la web Cultura 3.0)

“…..los climatólogos advierten que un ascenso de la temperatura de
cuatro grados es suficiente para eliminar las enormes selvas amazónicas, una
catástrofe para sus pobladores, para su biodiversidad y para el mundo, que
perdería uno de sus grandes acondicionadores de aire naturales. Los científicos
que forman el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informaron en
2001 de que la temperatura del planeta subiría entre dos y seis grados de aquí
a 2100.” (Fragmento de “La energía nuclear es la
única solución ecológica” articulo de James Lovelock publicado en The
Independent el 21 de junio 2004)
“Pero yo soy ecologista y ruego a mis amigos del movimiento que
abandonen su equivocada objeción a la energía nuclear.” (Fragmento de “La
energía nuclear es la única solución ecológica” articulo de James Lovelock
publicado en The Independent el 21 de junio 2004)
No soy un entusiasta de la Energía Nuclear, ni mucho
menos, tampoco creo que lo sean James Lovelock y Antonio Fernández-Rañada; y
supongo que tampoco lo serán otros muchos científicos profesionales y
aficionados a la divulgación, al conocimiento y al saber humano “per se”.
Simplemente doy mi opinión en un blog, intentando comulgar con la sensatez y la
reflexión; sin interés alguno, sin doctrina que valga, sin subidas al carro
oportunista, ni al manual de progre trasnochado.
La Energía Nuclear es
una energía peligrosa, es una energía cara, exclusiva de grandes corporaciones monopolísticas,
generadora de residuos, finita, etc... y seguro que me dejo un montón más de
inconvenientes, que también, sin duda, pueden coincidir con otros tipos de
fuentes productoras de energía, porque tampoco me gusta la energía hidráulica,
detesto que inunden valles, que desaparezcan pueblos, que creen un peligro real
en caso de rotura del dique, que a su vez esta construido y gestionado por
multinacionales que solo tienen un objetivo: ganar dinero. Pero tampoco me
gustan las Centrales Térmicas, consumen nuestro carbón, dan trabajo a nuestros
mineros a cambio de transformar el paisaje de forma indeleble, a cambio de
arrojar toneladas de CO2, y de subirnos el precio de la luz cuando les da la
gana. No me gustan las centrales de biomasa y podría enumerar sus
defectos y afecciones al medio ambiente. Ni mucho menos el llamado Ciclo
Combinado, que quema gas importado, que contamina por supuesto y que obviamente también es finito. Tampoco las plantas de energía solar, porque las placas son muy
costosas y su construcción impacta en la naturaleza sobremanera. Ni la Energía Eólica que
degenera nuestro paisaje, que consume acero, cobre y productos sintéticos, que
pone en riesgo a la avifauna, ocasiona ruido y hay que instalar 4.000 molinos
para generar la misma electricidad que un reactor nuclear. Todo es malo, hasta
el ser humano.
Soy de los que colgaban la chapa
de “Nucleyar? No pas grazias”; incluso los domingos por la mañana las vendía en
el paseo de la
Independencia de Zaragoza, hacíamos proselitismo de la lengua
aragonesa, ecologismo antinuclear e intentábamos sacar algo para pagarnos el vermut;
era principios de los 80 y aún cantábamos el “Y en Chalamera, con Chalamera,
no queremos Central” de Carbonell. Muchas cosas han cambiado, yo he cambiado y
aún así me sorprendo como un crío. Me sorprendo con la hipocresía reinante, con
la manipulación mediática, con la corrupción por el morro. Y me sorprendo, casi
a diario, en esta la ciudad donde habito: Zaragoza, donde el derroche
energético; el despilfarro del dinero ajeno; la nula planificación; el “porque
lo digo yo”; el tranvía por que es de izquierdas; la zanja perpetua; la Expo del agua y del
desarrollo sostenible:¡TURURUUUUUU..¡; un alcalde: Belloch como prototipo de la
anti-austeridad y las anti-buenas practicas;La hidrogenera de Valdespartera (las fotos de arriba) que se oxida, los
autobuses que tiran agua por el tubo de escape que no deben de ser el futuro; el PSOE o el PP, o el PAR, y también la CHA e IU como ejemplo de muy
poca cosa en materia coste-recursos-optimización; políticos manifiestamente mejorables
y sin embargo se ensimisman con su esplendía nómina, con el discurso deglutido
y la pedantería del que por recomendación le pusieron para gastar.
La ecología, la energía nuclear,
la energía, el despilfarro, las pésimas ideas, los malos políticos, el alto funcionariado, el poder, son parte de la misma discusión, la discusión de la
conservación del planeta, donde la demagogia llega a límites insospechados.