Tullan Strand son unas playas en el condado de Donegal, provincia del Ulster, en el norte de la República de Irlanda, a unos 180 kilómetros de Dublín.
Croagh Patrick es una montaña de 764 mts. que es punto de peregrinación en el mes de Mayo.
El último pasquín libre de Aragón ___ Un blog de opinión patrocinado por la máquina del fango ____ El escepticismo por principios___ Donde hay duda hay libertad ___ Este blog no está declarado bien de interés cultural___ "Zaragoza bulle como nunca antes había bullido" y otras chorradas de ese estilo____ No puedo decir que no estoy en desacuerdo contigo ____ Todo el mundo tiene un graduado escolar y los políticos zaragozanos una etiqueta de anís del mono ___ Buenas noches Clarice.
domingo, 27 de octubre de 2019
sábado, 26 de octubre de 2019
viernes, 25 de octubre de 2019
El viajero en Irlanda -Derry
Londonderry o Derry a secas, según seas de un bando u otro. Con 85.000 habitantes es la segunda ciudad de Irlanda del Norte y la política impregna los muros de sus calles. También la trasnochada demagogia nacionalista.
jueves, 24 de octubre de 2019
El viajero en Irlanda
El viajero comienza el camino en Irlanda del Norte. (En inglés dicen: Northen Ireland. En gaélico irlandés será: Tuaisceart Éireann. Y en gaélico escocés del Ulster: Norlin Airlann)
domingo, 6 de octubre de 2019
La E.L.O. de Jeff Lynne en 2017
SUBIR EL VOLUMEN, POR FAVOR.
La Electric Light Orchestra de los 80 de vuelta con Jeff Lynne a la cabeza. El estadio de Wembley en Londres a reventar (90.000 espectadores en las gradas)
Con el incombustible Jeff Lynne, sempiterno candidato a "quinto, sexto o séptimo Beatle ", como Brian Epstein, George Martin, o el "Beatle negro" Billy Preston, o el gran Eric Clapton, y muchos otros.
Al violín, la virtuosa Rosie Langley.
sábado, 5 de octubre de 2019
martes, 24 de septiembre de 2019
Han pasado 428 años...
...desde el día 24 de septiembre de 1591.
Capítulo XII
Martes a veynte y quatro de Setiembre del año del Señor de mil y quinientos
y noventa y uno.
«La libertad, Sancho, es uno de los más
preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la
libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el
contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.»
Miguel de Cervantes
En sus turbias aguas flotan muertos en
invierno, en primavera clarean y en verano languidecen. A su vera las gentes
son dichosas, aunque lo blasfemen cuando anega sus huertas. Es ser de bravatas,
de almadieros ahogados, de plebeyos que parecen imitar al torrente: osados a
favor, mansos en contra. El Iber, el
río de los iberos y de sus herederos, que hasta hoy presumen de nobleza y
arrestos ante otro Imperio, y se envalentonan y pierden composturas; pues no se
sabe cuándo y porqué se desbocan, pero se desbocan.
A la vez que nace el sol por Los
Monegros resuenan por las calles empedradas los resoplos y relinchos de la
caballería, la manda el gobernador Cerdán. Son jinetes soberbios que miran los
tejados y los fondones, escrutando el recorrido que llevará a Pérez y Mayorini
hasta la cárcel de la Inquisición; les siguen soldados a pie, hombres de los
consistorios y algunos otros de los señores,
los emplazan de retén en plazuelas, entronques, y en las puertas de la
ciudad, pues a don Ramón Cerdán de Escatrón se le ocurrió conservarlas cerradas, así es su celo por cumplir las
órdenes que llegan de Madrid para impedir que los sediciosos reciban socorro.
El Gobernador es militar novato, fue elección del difunto marqués de Almenara
ante la sugerencia del Concejo, y la recomendación de su hermano el Zalmedina;
también debe el cargo a sus méritos: la sumisión, la ordinariez y el hambre de
dineros; atributos forzosos para medrar en los negocios de la Corte. Juró el
cargo en junio con su mentor cadáver, si bien ocupaba las funciones desde que
falleció a finales del pasado año don Juan de Gurrea, el anterior gobernador,
aquel sí que era hombre cruel y pudiente, al que el pueblo temía; Cerdán no le
iguala ni en fortuna ni en brutalidad, tampoco en astucia, pero el caballero piensa
que todo llegará.
Algunos
próceres califican de ocurrencia esa de cerrar las puertas en tiempo de
vendimia, cuando los falcinos se afilan, cuando los banastos sirven de rodela,
cuando perder un día es un día más de riesgo de perder la cosecha. “Qué barbaridad…”
protestan los amos; “¡Me cago en sus muertos…!” dicen los braceros. Se siente
la zozobra desde la tres de la mañana, entonces las cuadrillas que marchaban a
las viñas del monasterio de Santa Fe plantaron cara a los guardias de los
portones, y no les quedó remedio que recular ante los arcabuces y callar. Son
cientos los soldados por las calles, y otros tantos formados en la plaza del
Mercado, y caballos al trote de aquí para allá despertando a los oficios, y el
gobernador Cerdán dando órdenes a voz en grito, increpando a mirones,
cimbreando la espada, exigiendo a los soldados que maten al primero que exclame
la palabra maldita. Y así acontece que al hacerse el día un chaval de ocho o
diez años asoma por un ventano en la parte alta del mercado, husmeando el paso
de los rocines, y se le ocurre repetir el lema censurado, mentar la palabra
odiada por el tirano, el embrujo que agita al vulgo, un: ¡VIVA LA LIBERTAD!
como nunca antes se había dicho, que retumba entre los chuzos y arcabuces con
su voz aflautada, vigorosa, lírica. Un instante después, como conclusión de un
¡Pannnggg…! seco y terrible, se apaga para siempre. Pocos contemplan al soldado
bajando el arcabuz y dando baqueta para limpiar el ánima, solo un compadre mira
su parsimonia cuando al fondo se escuchan los lloros de una madre.
—
¡Le has dado en la cabeza…!
—Tengo
buena puntería… espero que se enteré el Gobernador.
—Espero
que no lo lamentemos… has matado a un crío de San Pablo.
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