domingo, 21 de abril de 2019

HOMBRES BUENOS: la receta de Arturo Pérez-Reverte.


Mézclese en dosis proporcionada realidad y ficción, añádanle las circunstancias del escritor en la investigación de los hechos, sitúen a los personajes en ambientes atractivos y dignos de interés para el lector avispado, caliéntese el argumento imbricando paralelismos entre pasado y presente; y para rematar, condiméntese el plato con una pizca de intriga, de amoríos, de preocupación por el devenir de los personajes, y siempre salvaguardando la verosimilitud y el detalle, que nunca te pillen en un renuncio. La presentación en la mesa se ajustará al respeto por el leedor, sin manipular su condición de debilidad ante los procesos imaginativos y a veces, abruptos, del autor.

“Hombre buenos” es una novela basada en productos de calidad, de agricultura ecológica por lo menos, de “Ternasco de Aragón” o “Jamón de Jabugo”, con contenido, con sustancia. También literaria, es decir, más que corrección en la escritura, marcando diferencias apreciables con el material que nutre librerías y ventas digitales. En la atención al cliente tampoco se estropeará la degustación de la obra, ni el currículo del autor, aunque su nombre aparezca en caracteres de mayor tamaño que los del título, cosa que detesto, aunque a fe mía entiendo que será imperativo de los que comprometieron sus dineros, que alguna ventaja tendrán los que publicamos sin arriesgar y sin gastarnos un duro.

“Hombres buenos” marida las metáforas necesarias en el momento necesario, y describe a unos seres, unos lugares, unos hechos y una época convulsa en la historia: prerrevolucionaria, dura y admirable. Reverte sazona con la zurda y la diestra, jugando con el lector e incluso modifica los títulos de su propia y extensa obra, también le aparece algún pelo en el guiso, en especial al final de sus páginas, cuando zanja regular apremiado por los mayoristas del Merca de turno, o cuando un personaje del siglo XVIII califica a Virgilio de “sobrevalorado” (pág. 347). Aún con esas, viajé a los salones con D’Alambert, con Pedro Pablo Abarca de Bolea, con Franklin, a las lecturas de Voltarie y Juan Jacobo Rousseau, al admirable Jorge Juan, al abate Marchena (abate Bringas) merecedor de una novela por sí mismo. Esa, supongo, es la receta magistral de Arturo Pérez-Reverte, la alabo y la degusto con fruición. Es decir: un “cheers” americano y un “chapeau” francés.

“…visitar lugares leídos en libros y proyectar en ellos, enriqueciéndolos con esa memoria lectora, las historias reales o imaginadas, los personajes auténticos o de ficción que en otro tiempo los poblaron. Ciudades, hoteles, paisajes, adquieren un carácter singular cuando alguien se acerca a ellos con lecturas previas en la cabeza. Cambia mucho las cosas, en tal sentido, recorrer la Mancha con el Quijote en las manos, visitar Palermo habiendo leído El Gatopardo, pasear por Buenos Aires con Borges o Bioy Casares en el recuerdo, o caminar por Hisarlik sabiendo que allí hubo una ciudad llamada Troya, y que los zapatos del viajero llevan el mismo polvo por el que Aquiles arrastró el cadáver de Héctor atado a un carro.” (Arturo Pérez-Reverte-pág.150)
"Este trabajo ... es imperativo a pesar de sus imperfecciones como la realización moderna más brillante de la inteligencia humana, la suma monumental del conocimiento más avanzado en filosofía, ciencia, arte y todo… Es una de esas obras eruditas y decisivas, raras en la historia de la humanidad, que ilumina a quienes las leen y abren a la gente la puerta de la felicidad, la cultura y el progreso.” En la Encyclopédie.


"Entre muchos hombres excelentes, también hubo hombres débiles, mediocres e incluso malos. Debido a esta discontinuidad en el trabajo, encontramos bocetos dignos de niños en edad escolar, junto a partes magistrales; una tontería junto a una voz sublime, una página escrita con fuerza, pureza, ardor, juicio, razón, elegancia en la parte posterior de una página pobre, mezquina, plana y miserable ". (Denis Diderot)

sábado, 13 de abril de 2019

domingo, 7 de abril de 2019

La libertad en 1591, o la historia de Los Caballeros de la Libertad.

https://www.amazon.es/dp/1731515219



«¿Qué es la libertad? ¿El poder elegir la vida que quieres? ¿Vivir cómo quieres? Seguir la línea recta, obedecer las leyes y la razón, y vivir como está previsto y considerado en las reglas.»

Juan de Costa


Hay nuevo día y verdea. Amanece en Çaragoça porque el mundo quiere. Cesó el aguacero primaveral sin estrépito alguno. Perdura el regusto, ese sabor amable de la honra, de tirar por tierra el poder de los siglos, de desfacer la patraña de la cuna, de ahogar mentiras de arrogantes, de romper grillos y pegar fuego a las trallas; aunque dure un relámpago. Hoy el vulgo no desayuna tocino rancio y sebo con pan duro; no es agrio, ni salado, es dulce como leche en jalea; rumia la victoria.
Mas la noche tampoco fue calmosa, se oyó enjaezar serones y albardas, azotar a mulas tercas y asnos cabezones, sobornar guardias, entreabrir portones. Los partidarios del marqués de Almenara huyeron a Madrid por si las moscas se vuelven moscardones y los palos guadañas. No eran tantos y no afectó al sueño de la plebe, eran simples lisonjeros del poder, desgraciados que solían tomar por el culo de sus amos, no mereció levantar a escupirles en la cara, el mejor desprecio siempre fue la ignorancia.
En casa de los Heredia no dieron cuenta del nimio éxodo nocturno; tal vez por ello, cumplida la mañana, el hermanastro del conde de Fuentes no aviva. Es doña Isabel quien lo pone en pie a voz en grito.
¡Ala, ala… arriba que ya es hora! ordena la esposa abriendo el ventano para dejar entrar al sol a sus anchas. 
¡Mujer!, ¡déjame dormir…! por el amor de Dios.
¡Nada, nada…! ¡Levanta, que trasnochar bien sabes! además te reclaman, hace rato vino un criado de Antonio Pérez. 
No le dejan a uno ni soñar con hembras farfulla don Diego al levantar. Después ojea si responde a la pulla y se convence que logró disimular la modorra y la murria. En la jofaina algo espabila, y con desgana busca las ropas que tiró por el suelo al llegar.
Los chicos ya han salido al estudio —participa Isabel cumpliendo el oficio de esposa, madre y dueña—. ¿Qué quieres comer…?
No hace falta, ya almorzaré algo por ahí, que tengo mal cuerpo
confiesa el caballero tocándose las tripas.
¡Qué beberías ayer!
Si llegué pronto mujer… celebramos una pizca el triunfo, que alguna vez tenía que ser. La culpa es de ese aguardiente de mosén Francho, que puede hasta con las lombrices…
¡Necesitáis poca excusa para festejos…! ¿Y ahora qué?, ¿creéis que el Rey se estará con los brazos cruzados?, —sermonea buscando un pañuelo para disimular la lágrima—. Te cortaran la cabeza, y yo me quedaré sola ¡y con tus hijos sin casar…!
¡Mujer…! Sola no te quedaras…
¡Qué gracioso! Tus chanzas ya no me dan risa. ¿Te crees un caballero andante que no tiene miedo a la muerte? ¡Eh…! eh… ¿Quién eres, Amadís de Gaula o Tirant lo Blanch? Tú, tú... tú tienes miedo a la muerte, ¡como todos!; y te crees que tomándome el pelo me engañas. Lo que le pasó a tu amigo Lupercio Latrás te pasará a ti, listo… No sabe poco más tu hermano que tú.
¡No nombres a ese canalla! Le espeta tanteando su faltriquera, para entonces salir de la estancia con un portazo que ensordece al arrabal.
Baja las escaleras largando improperios, y aun blasfema entre dientes cuando pisa la calle por volver a los despiertos y no seguir por siempre con Morfeo; entonces se despereza a gusto cucando los ojos ante el sol. Sin otro acto de contrición orina en una esquina y con arrobas de desazón se pierde en las sucias callejas. Andando cabizbajo, arrimado a las fachadas, con las prédicas de la mujer en su sien igual si fuera un huevo y ella una alabarda. Resistirá con aguardiente la batalla, como hizo costumbre al perder a Mariana, la catalana que le rompió la vida con su muerte.  
 La gabela errante llega al mesón de San Antón, en la parroquia de San Pablo. El paseo le mejoró el seso, el cuerpo y el ánimo, y sin darse cuenta olvidó el despertar de la fiera y volvieron las ganas de celebrar la gloria por un día. Encuentra la taberna tibia de personal y, sin prisas, elige un discreto rincón al resguardo de fisgones e indeseables. Conforme se acerca a la mesa rastrea a la manceba, y al cruzarse la vista profiere sin palabras: “¡qué atiendas presto zorra!”; mas la moza, cargada de cachaza, contesta también muda: “iré cuando me salga del coño”; y cumplió con atisbo de franqueza, que en esto era fiel, y cuando le pareció a bien, más tarde que pronto, arrima por la esquina.
¿Qué tienes por ahí para hincar el diente?  
Escabeches, adobos y olla. Y lo que quiera usía que se le busque.
Escabeche se me antoja… ¿de qué lo tienes?
De conejo, perdiz, codorniz… y de truchas, creo que queda. Las perdices son gordas y, para mi gusto, están bien de laurel y azafrán.
¿Y la olla?
—La olla podrida ¿de qué va ser…? de alubias con hortalizas y carnero—contesta la zagala de mala gana.
Sin tomar la respuesta como afrenta, don Diego medita la manduca que al cuerpo le conviene.
—No sé… y es que estas tripas no sé qué me piden. Bueno… tráeme una sopa de ajos, y después ya veremos
Al cabo de un buen rato, aburrido y cansino de esperar, advierte al mesonero trasegando y le echa una voz:  
¡Esa zagala, Bernardo...! ¡Que llevo las tripas en los talones…!
Al instante se acerca el patrón y le dice a Heredia por lo bajo:
Perdone vuestra merced, que la moza no sabe ni donde tiene la cabeza, que es compromiso de mi mujer de darle oficio a la hija de su hermana de leche. Tenga, que le sirvo yo un vaso de Cariñena para hacer tiempo.
Pues que sea poco, que el hambre me puede, la sed aún no.
Si no os hace a mal, y con vuestro permiso, cojo asiento para daros plática, a ver si de esta suerte llega pronto la manceba. Que la paciencia es buena virtud, y no es día de enfadar con el pueblo, que ayer bien estuvo a vuestro lado.
La casa es vuestra, y buena razón tenéis, que pedimos ayuda al pueblo y el pueblo respondió.
—Me viene a la mente lo que sucedió en este barrio el año cuatro, en tiempos del rey Fernando ¿No sé si conoceréis?
—Pues no recuerdo.
—Hubo un motín del trigo que se escribió en las crónicas. Cuentan que don Bernardino Espital y Pablo de Daroca comandaron una sublevación contra los acaparadores de trigo, esas sanguijuelas que chupaban y siguen chupando la sangre del pueblo hasta matarlo; y uno de los puntales de aquella rebelión fue nada menos que el Maestre Racional, don Gonçalo Paternoy…
  En pleno discurso del mesonero por fin se presenta la moza con un caldo bien caliente, exhalando vapor, de un rojizo que alimenta. Y al primer sorbo aparece Martín de La Nuça.
¡Hombre, ya se ve…! Tomad asiento con el amigo Bernardo, que contando está lo que sucedió el 1504, y parecido tiene con lo que ayer sucedió.
Así es don Diego… don Martín acérquese, que ya le dejo sitio. Como os decía: la gente ya estaba ahíta de callar como puta tuerta, y es que el hambre algunas veces es buen consejero, e hizo perder la mesura, la decencia, y cagarse en los muertos de esos truhanes. Buscaron el trigo donde estaba, que no era otro sitio que en los graneros de unos cuantos acaparadores sin conciencia. En el motín limpiaron hasta los pajares y vapulearon al que se puso por delante, y suerte hubo que no acabara peor la cosa. Y como ayer, también a golpe de campana, esta vez la de San Pablo. Pero siempre que el vulgo se desata las tropelías no faltan… le pegaron fuego a la casa del principal de los especuladores: Joan de Lanaja, y no lo mataron de milagro. Y menos mal que don Bernardino contuvo a las turbas, jugándose la vida en el empeño cuando se disponían a saquear las falsas de los Torrellas, los Oliván y los Sánchez, y como la locura ya estaba desatada también la emprendieron con otros almacenistas ricos, aunque estos honrados: los Roda y los Artal. Podéis ver que el pueblo siempre revienta por las mismas costuras, o bien el hambre o la injusticia. Todo eso contaba mi abuelo a la lumbre en los inviernos.
Entonces vos… ¿sois nieto de… don Bernardino…?
Por línea materna, por ello me apellidaron Bernardo.
¿Y cómo acabó el asunto?
El zalmedina les procesó, pero la cosa se quedó en agua de borrajas. Estaba Paternoy detrás; que, aparte de ser el maestre de la hacienda real, casado estaba con la hermana del duque de Villahermosa e hija, a su vez, del conde de Ribagorza.  Eso le salvó al abuelo.
Espero que también a nosotros nos valga el parentesco apunta don Martín mirando a don Diego terminar la escudilla.
No hagas cuentas de corrido. Que estos tiempos que andamos no son aquellos, el mundo torna y las más de las veces a peor.
¡Qué razón tiene don Diego…! Grande pompa y grande imperio donde no se pone el sol, y cada vez hay más pobres y más desafuero. Y yo me digo muchos días: ¿Cómo consiente esto nuestro Señor Jesucristo?
La pregunta queda al aire del Moncayo, simple retórica, pues a falta de respuesta don Diego levanta llevándose la mano a la bolsa; al ver el ademán, Bernardo dice con premura:
En esta casa no pagan los valedores de la libertad, y del pueblo… al menos hoy.
Sonríen los caballeros y con disimulo Heredia deposita un par de sueldos en la mesa. 
Se agradece Bernardo, buen amigo, tómalo como presente por tu relato, que bien nos viene; eso sí… a la haragana ni una perra.
¿A esa…? ¡Si tendría yo que cobrar por aguantarla!, mas no hay remedio y tragar saliva para tener a bien a la mesonera… que ya saben lo que dicen del grillo: de día hambre y de noche ruido.
Riendo de buena gana sale la pareja del mesón por el vientre de la parroquia de San Pablo, esquivando los clientes del mediodía que llegan en tropel, en un hervidero angosto y vibrante hasta la extenuación, pisando el torrente del comercio que ampara a judíos bautizados por la gracia de Dios y moros afanosos porque lo manda Muza, a través de abaceros de patués cerrado y ciegos meditabundos de devenir piadoso, capeando a los críos de pies y culo al aire que al escondite juegan, y también a busconas en venta sin recato. Abocan al ágora, a la razón de la ciudad misma; donde bestias vivas y muertas se confunden entre carros, compreros, paseantes, vagos y mirones; donde los perros de grandes costillares rebuscan la basura. Es el foro de las gentes gastandose el peculio, es la asamblea de alcahuetas que escudriñan el romance venidero, es el mar de palios cochambrosos que esconde charlatanes. Es el mercado, la plaza pública, las cortes permanentes, la animadversión para los ermitaños. Don Diego y don Martín están en el parnaso, donde la afluencia se conmueve al descubrirlos y el rumor les elogia, donde los chavales gritan vítores y las fogosas hembras se acercan a besar.
Desembocan en uno de los cimientos del poder del Justicia, arriman al pilar cardinal del rancio acervo: La cárcel de los Manifestados, que no es penal ni presidio, es conjetura, aunque cárcel al fin al cabo. Pues éste es país, a diferencia de otros, en donde se prohíbe la tortura y el secuestro de bienes, lo dice el fuero de Sobrarbe tatuado en pellejos de carnero y sabio como pocos en la equidad de los hombres libres. Las gentes del reino gustan recordarlo, y les citan a los forasteros: Antes eligieron al Justicia que al Rey. Y en piedra labraron, igual que Moisés, que se cumpla la ley por encima de todo, y de todos, inclusive el mismo rey. Su derecho es voz de sus sentidos, pues sus leyes expresan sus virtudes, mas los defectos en los que abundan no logran ser disimulados. Ese carácter rancio y avaro, ese celo absurdo en un país que fue incapaz de escribir en su lengua. No es fácil revelar esas esencias al nómada, aunque  el caldero de la costumbre apoye en trébedes poderosas; solo si el vagamundo se avecina en el reino sabrá que  la primera de sus patas es dictaminar la posesión de algo, aquí llaman Aprehensión; la  segunda zanca es la Firma de Derecho, que radica en decidir la jurisdicción competente, y para ello el Justiciazgo emana Órdenes de Inhibición; y por última, la que está en juego, la Manifestación de Personas, que consiste en exigir la entrega del preso para evitar violencia, dando de antemano su inocencia por principio, y así fue que en preeminencia de esta pata se levantó una cárcel en la muralla y junto a la Puerta de Toledo. 
En el cuerpo de guardia los caballeros recurren a su labia para persuadir al alcaide de la necesidad de reunirse con el preso. Traen en la talega ración de verborrea y palabras piadosas, con aderezos de elegancia en el trato y educación tranquila; puede que hasta Roma llegasen de esta guisa. La mentira y los arrestos los dejan para otro día, aunque convenga engrasar los goznes con unos cuantos sueldos. Y así, con el cuello tieso, el llavero abre la verja y penetran por escaleras y pasillos hasta la celda de Antonio Pérez.
¡Alabado sea el Señor! Ya creía que no dejaban entrar a nadie, y sentía el gaznate encogido de angustia. ¡Dadme un abrazo! exclama el que fuera secretario del hombre más poderoso del orbe, ministro del Rey de las Españas, mano derecha del Habsburgo, mano izquierda de su interés.
¡Cuánto me alegro de poder cumplíos! —exclama también don Diego a la vez que abraza al político.
¡Martín ven aquí! ¡Martincicooo…! ¡Ay, ay…! Qué gusto recibir a los amigos, aunque sea en prisión. Os veo victoriosos y galanes…  Y decidme: ¿os puso muchas trabas el alcaide?, han doblado la guardia, ¿verdad?
Más humo que fuego, aún os tienen respeto.
Ojalá sea eso, pues es fácil de perder. En Castilla me lo perdieron, me infamaron, desde el Rey hasta los porqueros. ¡Aún no me explico como pude salir vivo…! En Aragón recobre la honra, y por siempre estaré en deuda con vosotros. Tener por seguro que no lucho solo por recobrar la mía, y la de mi esposa e hijos, es, sobre todo, por la de mi padre. Levantaría de la tumba si supiera que el Rey me acusa de traición; veneraba las leyes, y las de su país, sobre todas; con deciros que su mayor ganancia fue ser tratado como ciudadano honrado de Çaragoça. Pero… he perdido los modales —y señalando una de las sillas y el camastro les dice—: Sentaos por el amor de Dios
Tengo entendido que fue hombre de temple —hace constar Martín, sin tener mucho detalle de la vida de Gonzalo Pérez.
Mi padre fue de temple y saber, siempre por su sitio. Bregó en la corte como un Ulises… por el Emperador, por el Rey, y por el Estado. Nunca se lo agradecieron… pero, ¡qué mal anfitrión me estoy volviendo…!  con lo que he sido; no puedo ofreceros otra cosa que el vino que me trajo el labrador Jayme Christobal.
Enseguida halla los vasos en un ajuar tan sobrio, aunque notable para vivir en una celda. Coge la barrica que guarda bajo el catre y escancia el tinto de los secanos de la Uerba.
Dulce caldo os dio el amigo Jayme —felicita Heredia relamiéndose—. Pues sí… ese es el sino de los grandes hombres, y ahora que nombráis a Ulises… recuerdo que leí varios Homeros traducidos por vuestro padre. ¡Buenas horas pasé…!
Añora don Diego los días en Léyda, adonde marchó mozo a estudiar y volvió hombre y con la pena de perder a sus hijos. Mas la memoria eligió parte y el resto lo tiró al vertedero, como sabiendo las conveniencias de la tramoya que nos mueve. 
Traductor, poeta, escritor… de buena talla a mi juicio. Dominaba las lenguas clásicas y entendía de filosofía y matemática. Tal vez demasiado leído y con demasiados libros para monarcas tan burdos, que su biblioteca se la apropió el rey Felipe para ponerla de adorno en el Escorial, pues ni el padre, y menos el hijo, que a los dos le tocó servir, eran agamenones; ni le llegaban a besar la suela de las botas al gran rey Fernando, ese si era príncipe de república con plática para callar a Solón o Diógenes. Los Habsburgo son poderosos, reinarán sobre medio mundo, mas no les darían dádiva los Siete Sabios. El que en suerte me tocó servir solo es gran chupacirios que por erigirse una tumba mata al pueblo. Y muchas veces he pensado en mi error al escoger bando, el de su hermanastro debía ser el justo, eso creo ahora, que el Emperador lo engendró más probo y gentil. 
¿Sin embargo vuestro partido no fue siempre el contrario al de don Juan de Austria? inquiere don Martín de La Nuça rehuyendo latines y monsergas antiguas.
De hecho, yo le recomendé a Escobedo, pues en aquellos tiempos me pareció hombre fiel y dispuesto. Claro está que la naturaleza del hombre es misteriosa… ¡Los desengaños de la vida! ¡Grande profundum mysterium…!

lunes, 25 de marzo de 2019

Muniesa y el epicentro.

Muniesa en la cabecera de un periódico, solo eso es noticia para enmarcar, con seguridad es la primera vez. Muniesa no ha tenido consideración parecida desde el 20 de abril de 1928 cuando un avión de Iberia aterrizaba de emergencia en Las Ventas de Muniesa, hubo 11 heridos, 8 de ellos graves, y se reseñó en el ABC, La Vanguardia, Heraldo de Aragón, pero no en portada. En la Guerra Civil también fue noticia, claro que, diluida entre muchas otras de las misma componenda. El resto es desidia, emigración, sucumbir de negocios, la agricultura de secano, las fiestas de san Lorenzo, la vida y la muerte como reloj inexorable, y nosotros deambulando por ahí, sin ser información ni pretenderlo, pues solo los hechos luctuosos y los desastres económicos son capaces de entusiasmar a los medios. Esta es una excepción a la regla. 
Gracias, Diario de Teruel.


Este paisaje cambiará. Que sea para bien.

viernes, 22 de marzo de 2019

Se nos fue Chesús Bernal



No recuerdo cuando le vi por última vez fuera de la tele y la corbata, fueron demasiadas añadas sin saber de él, tal vez por mi desencanto del partido y la política; y aun con todo, su presencia no andaba lejos, como si fuera ayer el PSA, y los 80, la vuelta de la mili, como si lo viera por la sede de Juan Pablo Bonet 14, por las angostas escaleras hasta el primero izquierda, con su eterna sonrisa, su gesto amable, su entusiasmo. Y añoro su perfecto francés, sus palabras enconadas, su oratoria, y también su valía; y hasta nuestro empeño por empujarle al paso, y con él, al abuelo.  
Sí recuerdo por qué no estuve en la asamblea que fundó Unión Aragonesista, y por qué entré al poco, y recuerdo pegar carteles en Utebo, y recuerdo la furgoneta que se llevó la grúa por mi culpa, y recuerdo dibujar pegatinas horribles, y el Purnas, y la desilusión con los votos. También recuerdo el éxito, pero eso menos… yo ya no estaba.
Nos queda, nos quedará el recuerdo, su obra, su discurso y sus escritos, y entre ellos encuentro, sin necesidad de rebuscar demasiado, un artículo que publicó el periódico EL DÍA en diciembre de 1986. Si no tuvisteis la suerte de conocer a CHESÚS BERNAL, leerle.



domingo, 17 de marzo de 2019

La Divulgación Científica y José María del Río.


Es la voz dominando la imagen, es la palabra que encandila y enamora, es el cine documental como si fuera un sueño, es el carisma de Félix Rodríguez de la Fuente, es la certidumbre de Carl Sagan, es Jacques Cousteau, David Attenborough, Jacob Bronowski, es la dicción perfecta de José María del Río, es el cuaderno de bitácora de Rafael Taibo, es Felipe Peña como HAL 9000.


El jueves 15 de junio de 1982 se emitía COSMOS en Televisión Española (se había estrenado en la cadena la PBS -Public Broadcasting Service– en septiembre de 1980, y llegó a ser la serie más vista de la televisión pública norteamericana, hoy sigue siendo su producción de más éxito en todo el mundo) las naves Voyager se alejaban de Saturno, el Columbia había realizado su primer vuelo al espacio, el Mundial de Futbol de España’82 comenzaba, por la tarde veíamos la serie LA CONQUISTA DEL OESTE (los Macahan para nosotros) Leopoldo Calvo-Sotelo era el presidente del Gobierno, en TVE se sucedían los directores: Fernando Castedo (1981), Carlos Robles Piquer (1981–1982), Eugenio Nasarre (1982), se barruntaba el cambio y la victoria de Felipe González en las elecciones de octubre.

En los 80, a pesar del monopolio, Televisión Española tenía cierto criterio y profesionalidad, no sé por qué, pero el blanco y negro resultaba más atractivo que la telebasura actual; por supuesto, manipulaba, como han seguido haciendo, si bien la proporción no alcanzaba la impudicia de Rosa María Mateo (es difícil más bandería en menos tiempo, y con el beneplácito de los que criticaban a Rajoy por no abrir a diario el telediario con Bárcenas)
Aquella televisión cuidó mucho la serie COSMOS, tal vez en un acto de imitación a la PBS o la BBC, lo desconozco, el caso es que programó un documental en horario «prime time», es decir, a las 21:35, después del telediario, además, vigiló que la traducción del original fuera escrupulosa, y algo inaudito, contaron con un asesor científico, que para más detalle era jesuita (cosa poco sorprendente, no por el meapilismo de la época, sino por el nivel intelectual de la orden)  José María del Río, que era hombre de la casa, puso voz en castellano sobre las palabras en inglés de Sagan.
Sospecho que Carl Sagan no eligió a José María del Río como voz en off de COSMOS, Sagan no llegaba a tanto en su minuciosidad y obsesión, no era Stanley Kubrick, aunque se admiraban y tuvieron relación. Kubrick, en sus ramalazos de genialidad, hasta elegía los directores y actores de doblaje para las trascripciones del inglés; en España contrató a Carlos Saura en La naranja mecánica (1971),  Barry Lyndon (1975),El Resplandor (1980), y su obra póstuma: Eyes Wide Shut (1999) por encargo de la familia.
José María del Río (Madrid, 1942) es actor, locutor radiofónico, doblador de películas, documentales y publicidad. Recibió el Premio Ondas en 1971 por su labor en RNE.  Entre una gran cantidad de trabajos, es el narrador del film La guía del autoestopista galáctico, o la voz de David Attenborough en varios de sus documentales de la BBC, como Planeta Azul II –actualmente en emisión en La 2 los domingos al mediodía-, también en el reciente docudrama MARTE de National Geographic, doblando a Robert Zurbin.
Una porción del éxito de la serie COSMOS en España es propiedad de José María del Río, y por añadidura el impacto que causó sobre miles de personas; muchos estábamos ávidos de conocer respuestas, las que desconocían nuestros profesores, nuestros padres y nuestros amigos, tampoco los curas o los medios de comunicación las sabían, unos con sus dogmas, otros con sus ovnis; la curiosidad nos invadía y los libros de texto solo parecían parte de un complot para torturarnos; algunos de aquellos jóvenes hoy son científicos o profesores, algunos otros nos ganamos la vidas de lo que podemos y las tardes de domingo escribimos en un blog o un novela que nadie compra; en realidad nada de eso importa, lo importante es que en el verano de 1982 conocimos la transcendencia, y que esa no es otra que el humanismo y la filosofía de la ciencia.

martes, 12 de marzo de 2019

La Historia y el adoctrinamiento-1.


O también: "cómo se manipula la Historia a fin de ganar partidarios y asaltar el poder" Y es que mientras hacía el esfuerzo de leer una de las novelas de Isabel San Sebastián, esfuerzo con un solo ánimo –seré sincero-, el de criticar y desenmascarar los múltiples errores de un best-seller, a la manera del post de alasombradelasabina sobre “La catedral del mar”. En ese “mientras” busqué información sobre los almogávares y topé con el catálogo en PDF de una exposición organizada por el Archivo de la Corona de Aragón en 2017. La muestra se llamó: “La Corona de Aragón dibujada. Historia y ficción / La Corona d'Aragó dibuixada. Història i ficció”, y reunía obra gráfica y cómic sobre la nación (en el concepto moderno) intitulada: Corona de Aragón, una entidad política gobernada por el Rey de Aragón que abarcó un gran número de territorios y durante un periodo de más de 500 años, esto no es opinión, son hechos probados. El objetivo de la exposición en la sinopsis es: "...mostrar cómo el elemento gráfico puede contribuir a un mejor entendimiento de un determinado contexto político, social y cultural." Por supuesto no pude visitar la exposición, creo que en Zaragoza no llegó a publicitarse, tal vez lo hicieran en Valencia, Mallorca, Palermo o Atenas, o tal vez la capital de Reino fundador de la Corona no era merecedora de conocer la erudición presentada por los comisarios, aunque posteriormente tuvieran a bien regalarnos el PDF al común de los mortales; es el material que he diseccionado intentando que no afectara a mi tensión arterial. Debo recordar que el Archivo de la Corona de Aragón -radicado históricamente en Barcelona- es dependiente del Ministerio de Educación del Gobierno de España, no de la Generalidad de Cataluña.

En principio es de agradecer que usen el término “Corona de Aragón”, pues el espíritu del texto refleja más esa jácara de “Confederación Catalano-Aragonesa”, y demás falsedades que el nacionalismo catalán se empeña en esgrimir para adoctrinar ignorantes.
“Al final de la Guerra Civil, se prohíbe toda publicación en catalán. El franquismo, con su alianza con la cúpula de la iglesia católica española y el gran capital, pasa a tener un control total de los medios de comunicación, de los libros y de lo que se enseña en las escuelas.” Dice el texto, para contradecirse a continuación en: “Uno de los libros sobre la historia de la Corona de Aragón publicados durante el franquismo fue Jaume I el Conqueridor (Ajax, Barcelona, 1960), ilustrado por Antoni Batllori.” En catalán y en el año 1960, año en el cual no existía el franquismo según los autores. (pág. 33 y pág. 34).

La única mención, con errores de bulto, a las obras de cómic realizadas en Aragón en el marco de la temática de la exposición es “Breve Historia de Aragón (CAI, Zaragoza-1984)”, del dibujante Jaime Marzal y los guionistas José Antonio Parrilla y José Antonio Muñiz, con la documentación de Nono-Art y el asesoramiento histórico de Guillermo Fatás, que por supuesto no citan. (pág. 42)

Las apostillas de las ilustraciones dan como verdad científica la existencia de unos “países catalanes”, lo cual no deja de ser simple propaganda pan-catalanista en el contexto de la Historia de la Corona de Aragón como Estado, léase: “En el mismo se repasa la evolución de los uniformes, armas, guerreros y combatientes de diversos territorios de los Países Catalanes, desde la prehistoria hasta la época actual.” (pág. 75)
Apropiación de los Almogávares, por ejemplo, en el cómic Almogàvers (Barcelona, 2014) con el siguiente comentario: “…colección destinada a hacer divulgación con rigor histórico entre los lectores de 12 a 16 años de diversos aspectos de la historia de Cataluña.”

Lectura interesada y de aires anexionadores, hasta en los documentos históricos de la exposición, un ejemplo es el matrimonio de Petronila con Ramón Berenguer, donde la visión nacionalista de la burguesía catalana entiende que un rey regala un reino a un conde. Podéis leer en la pág. 59: “Documento de 11 de agosto de 1137 por el que el rey Ramiro II de Aragón dona a su hija Petronila como esposa, junto con todo el reino de Aragón, a Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, instando a sus barones a jurarle fidelidad. La unión dinástica entre el reino de Aragón y el condado de Barcelona, que daría lugar a la Corona de Aragón, se inició con el matrimonio acordado entre Petronila, hija de Ramiro II de Aragón, que contaba entonces un año de edad, y Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona, que recibió también todo el reino con el título de príncipe. Se ponía así fin a la inestabilidad sucedida a la muerte de Alfonso el Batallador en 1134 quien, en su testamento, había entregado el reino de Aragón a las órdenes militares, provocando el rechazo de la nobleza del reino. Bajo el signo del rey se recoge la nómina de los nobles y barones aragoneses que juraron fidelidad al conde de Barcelona. (Archivo de la Corona de Aragón, Cancillería, Pergaminos de Ramón Berenguer IV, núm. 86).

Obviar lo obvio, por ejemplo, el texto del sello de plomo que Jaime I utilizaba para lacrar sus documentos dice en latín: «Sigillum Iacobi regis Aragonum et Maioricarum et Valencie, comitis Barchinone et Urgelli et domini Montispessulani», que se traduce como: “Sello de Jaime rey de Aragón y Mallorca y Valencia, conde de Barcelona y Urgell y señor de Montpellier”. Repito: conde de Barcelona y de Urgell, sí, de Urgell, de Urgell también era conde. (pág. 62)

Entre 1948 y 1949, el extraordinario historietista cántabro Ángel Pardo, escribió y dibujó una saga histórica con grafismo realista en las páginas de la revista Pulgarcito de Editorial Bruguera. «Sangre en Bizancio» relata la epopeya de las tropas de los almogávares enviadas por Jaime II, rey de la Corona de Aragón entre 1291 y 1327, de Sicilia en Bizancio, para ayudar al ejército del emperador bizantino Andrónico II en su lucha contra los turcos. Pese a la ambientación histórica, debido a la prohibición del franquismo, en la historieta no apareció ninguna bandera con las cuatro barras.” Dudo que las tropas almogávares portaran algo más que armas en sus manos, eran mercenarios no románticos de la Renaixença, los autores de las apostillas se dejan llevar por ideas preconcebidas, las inyectadas por la burguesía catalana y asumidas como verdad por los charnegos revolucionarios. (pág.93)

Pese a la subliminal tesis de los autores, abundan las citas de cómic –entonces tebeos- escritos en catalán en el franquismo, un nuevo ejemplo: “La conquesta de Nàpols de Miguel Ripoll (Hispano Americana, Barcelona, 1957) que era el octavo número de la colección en catalán Història i Llegenda. (pág. 94)

El catálogo de la exposición en PDF deja caer como algo natural el falso “catalano-aragonesas”, por ejemplo, en: “El Patriota, escrita por Pedro Quesada y dibujada por Manuel Gago y Robert Llin. «Combate en Galípoli». Refleja, a su manera, el ataque de los almogávares a Gallípoli en 1305, cuando las tropas catalano-aragonesas, después del asesinato de Roger de Flor, eran comandadas por Berenguer d’Entença y Bernat de Rocafort.” Por cierto, Roger de Flor era natural de Bríndisi, en el talón de la bota itálica. Berenguer d’Entença nació en la Ribagorza aragonesa, y Bernat de Rocafort de Morella en el maestrazgo valenciano.  (pág. 95)



domingo, 10 de marzo de 2019

Google lanza "Once Upon a Try"

Una vez sobre un intento. 

Y cuando muchos humanos creen que los propios humanos somos una plaga, como las de langostas, los pulgones, las garrapatas, la mosca blanca o la araña roja...

 ...es cuando merece la pena viajar por los logros de esos mismos humanos, por las invenciones y los descubrimientos que hicimos y hacemos...

  ...por eso es necesario navegar por Internet hasta el CERN, a la NASA, al Museo Smithsonian, a la Fundación de Ferrocarriles Españoles, al Museo Torres Quevedo...

...a la Real Academia Nacional de Medicina de España, al Museo Naval, al Parque de las Ciencias de Granada, a The National History Museum, al China National Silk Museum, al NHK Educational...
...al Canada Agriculture and Food Museum, al The Royal Society, al Musée Curie, al Museo Leonardiano da Vinci, al Nicola Tesla Museum, y un extenso etcétera...
Bravo por Google, y gracias por apoyar el conocimiento pese a tanto impresentable que padecemos.