jueves, 31 de marzo de 2011

La cuestión de la Energía Nuclear o la cuestión de la Energía.


“Decía el astrónomo norteamericano Carl Sagan que “los humanos somos muy inteligentes pero no lo bastante como para poder prever las consecuencias de nuestros actos”. En el caso Fukushima, todos debemos sentirnos aludidos por este dictamen. Tanto los que se oponen radicalmente a la energía nuclear, afirmando que es un elemento de destrucción, como los que la defienden como necesaria para garantizar el futuro según el modo occidental. Necesitamos tener las ideas claras pero eso es muy difícil si se entra con paso firme en una ceremonia de la confusión. El debate se ideologiza, atribuyendo, de modo absurdo y sorprendente, las energías renovables a la izquierda y la nuclear a la derecha.” (Fragmento de “Refexiones de urgencia tras Fukushima” un articulo de Antonio Fernández-Rañada publicado el 28 Mar 2011en el cultural.es, extraido  de la web Cultura 3.0)
“Se afirma estos días que los sucesos de Fukushima son pruebas irrefutables de que la energía nuclear es “intrínsecamente” peligrosa. No parece ser así. Está muy claro que los problemas de los reactores fueron extrínsecos, no les vinieron de dentro sino de fuera. Se los diseñó para resistir bien a terremotos de alto grado de Richter y así lo hicieron, apagándose en el instante inicial del seísmo tal como estaba previsto, de modo que sus sistemas de seguridad empezaron a funcionar inmediatamente y de modo correcto. Lo malo vino más tarde, cuando la tremenda fuerza del agua del tsunami afectó negativamente a esos sistemas. De los once reactores activos en la zona, sólo tres de los seis de Fukushima 1 sufrieron daños importantes. Es una triste reflexión que, si hubiesen sido construidos algo más separados de la costa, en algún lugar elevado un centenar de metros o poco más, solo habría habido daños leves en los reactores. De hecho, hasta hoy y frente a los lamentables varios miles de muertos por el terremoto o el tsunami, no ha habido ninguno por radiactividad, aunque sí algunas personas irradiadas levemente y una de modo significativo. En todo caso, la destrucción no nuclear de vidas y edificios fue inmensamente más grave que lo ocurrido en los tres reactores de Fukushima I” (Fragmento de “Refexiones de urgencia tras Fukushima” un articulo de Antonio Fernández-Rañada publicado el 28 Mar 2011en el cultural.es, extraido  de la web Cultura 3.0)
 “…..los climatólogos advierten que un ascenso de la temperatura de cuatro grados es suficiente para eliminar las enormes selvas amazónicas, una catástrofe para sus pobladores, para su biodiversidad y para el mundo, que perdería uno de sus grandes acondicionadores de aire naturales. Los científicos que forman el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático informaron en 2001 de que la temperatura del planeta subiría entre dos y seis grados de aquí a 2100.” (Fragmento de “La energía nuclear es la única solución ecológica” articulo de James Lovelock publicado en The Independent el 21 de junio 2004)
Pero yo soy ecologista y ruego a mis amigos del movimiento que abandonen su equivocada objeción a la energía nuclear.” (Fragmento de “La energía nuclear es la única solución ecológica” articulo de James Lovelock publicado en The Independent el 21 de junio 2004)
No soy un entusiasta de la Energía Nuclear, ni mucho menos, tampoco creo que lo sean James Lovelock y Antonio Fernández-Rañada; y supongo que tampoco lo serán otros muchos científicos profesionales y aficionados a la divulgación, al conocimiento y al saber humano “per se”. Simplemente doy mi opinión en un blog, intentando comulgar con la sensatez y la reflexión; sin interés alguno, sin doctrina que valga, sin subidas al carro oportunista, ni al manual de progre trasnochado.
La Energía Nuclear es una energía peligrosa, es una energía cara, exclusiva de grandes corporaciones monopolísticas, generadora de residuos, finita, etc... y seguro que me dejo un montón más de inconvenientes, que también, sin duda, pueden coincidir con otros tipos de fuentes productoras de energía, porque tampoco me gusta la energía hidráulica, detesto que inunden valles, que desaparezcan pueblos, que creen un peligro real en caso de rotura del dique, que a su vez esta construido y gestionado por multinacionales que solo tienen un objetivo: ganar dinero. Pero tampoco me gustan las Centrales Térmicas, consumen nuestro carbón, dan trabajo a nuestros mineros a cambio de transformar el paisaje de forma indeleble, a cambio de arrojar toneladas de CO2, y de subirnos el precio de la luz cuando les da la gana. No me gustan las centrales de biomasa y podría enumerar sus defectos y afecciones al medio ambiente. Ni mucho menos el llamado Ciclo Combinado, que quema gas importado, que contamina por supuesto y que obviamente también es finito. Tampoco las plantas de energía solar, porque las placas son muy costosas y su construcción impacta en la naturaleza sobremanera. Ni la Energía Eólica que degenera nuestro paisaje, que consume acero, cobre y productos sintéticos, que pone en riesgo a la avifauna, ocasiona ruido y hay que instalar 4.000 molinos para generar la misma electricidad que un reactor nuclear. Todo es malo, hasta el ser humano.
Soy de los que colgaban la chapa de “Nucleyar? No pas grazias”; incluso los domingos por la mañana las vendía en el paseo de la Independencia de Zaragoza, hacíamos proselitismo de la lengua aragonesa, ecologismo antinuclear e intentábamos sacar algo para pagarnos el vermut; era principios de los 80 y aún cantábamos el “Y en Chalamera, con Chalamera, no queremos Central” de Carbonell. Muchas cosas han cambiado, yo he cambiado y aún así me sorprendo como un crío. Me sorprendo con la hipocresía reinante, con la manipulación mediática, con la corrupción por el morro. Y me sorprendo, casi a diario, en esta la ciudad donde habito: Zaragoza, donde el derroche energético; el despilfarro del dinero ajeno; la nula planificación; el “porque lo digo yo”; el tranvía por que es de izquierdas; la zanja perpetua; la Expo del agua y del desarrollo sostenible:¡TURURUUUUUU..¡; un alcalde: Belloch como prototipo de la anti-austeridad y las anti-buenas practicas;La hidrogenera de Valdespartera (las fotos de arriba) que se oxida, los autobuses que tiran agua por el tubo de escape que no deben de ser el futuro; el PSOE o el PP, o el PAR, y también la CHA e IU como ejemplo de muy poca cosa en materia coste-recursos-optimización; políticos  manifiestamente mejorables y sin embargo se ensimisman con su esplendía nómina, con el discurso deglutido y la pedantería del que por recomendación le pusieron para gastar.
La ecología, la energía nuclear, la energía, el despilfarro, las pésimas ideas, los malos políticos, el alto funcionariado, el poder, son parte de la misma discusión, la discusión de la conservación del planeta, donde la demagogia llega a límites insospechados.



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