domingo, 12 de febrero de 2017

LA HISTORIA MÁS GRANDE JAMÁS CONTADA

Un libro de LAWRENCE M. KRAUSS, 2017
Título completo: La historia más grande jamás contada -hasta ahora ¿Por qué estamos aquí? Título original: The Greatest Story Ever Told –So Far


Editado en Barcelona y en castellano por: Ediciones del Pasado y Presente S.L (una muestra más del “Espanya ens roba”, y también de la industria de inspiración  monopolística de Cataluña, eliminando desde hace años a las editoriales de buena parte del Estado)
La traducción es penosa, si tuviera tiempo y ganas contaría los “de que”. Krauss no escribe literatura, pero es correcto, leí “Historia de un átomo” y me pareció aceptable. Recomiendo la edición original en inglés, aunque os salgan callos de usar el diccionario.


Confieso que leyendo el libro de Krauss he sufrido reacciones y opiniones encontradas, desde un comienzo interesante y prometedor, hasta una parte intermedia ardua y que olvida que la divulgación científica la leen tipos que  no fueron a la universidad a estudiar Físicas. Sin embargo, el último tercio eclipsa al segundo –y por desgracia más amplio de la obra-, ofreciéndonos una disertación amena, emocionante y hasta con sesgos humorísticos de la investigación más reciente en la Física de Partículas. En resumen: un gran libro de carácter humanista y filosófico, que acaso requiere conocer que son las Teorías gauge de antemano.

 LAS TEORÍAS DE GAUGE: La idea subyacente en las teorías de "gauge" es la existencia de la simetría homónima y, para comprenderla, debemos primero entender el concepto de simetría. Un ejemplo. Si alteramos la posición de un objeto y, después de realizado el cambio, no tenemos forma de notarlo, decimos que hay una simetría asociada a ese cambio y a ese objeto. Una esfera, por ejemplo, bajo cualquier rotación alrededor de su centro, permanece sin variaciones aparentes, por lo que afirmamos que la esfera es simétrica frente a rotaciones arbitrarias. En el caso de un cubo, sólo ciertas rotaciones lo dejan invariante frente al observador. Simetrías de este tipo tienen una importante aplicación en las teorías cuánticas de campo utilizadas para describir los fenómenos fundamentales de la naturaleza. La palabra "gauge" fue utilizada por primera vez por Weyl en un artículo publicado en 1918 como una traducción libre del alemán al inglés y su significado es indistintamente: "calibre", "trocha" o "escala", supone que las leves de la naturaleza no cambian cuando se modifica la escala ("gauge") en cada punto del espacio-tiempo. Si bien la invariancia de "gauge" propuesta por Weyl (cambio de escala) no es la de uso más general, la idea sirvió de base para otro tipo de modificaciones de variables complejas: en vez de cambiar la escala se consideran cambios de fase. Si las propiedades físicas no varían bajo transformaciones de "gauge" arbitrarias en cada punto del espacio y en cada instante, debe haber claramente alguna conexión entre los extremos de los intervalos espaciales y temporales. Esta conexión es, precisamente, el origen de las fuerzas de "gauge"" que, por otro lado se corresponden perfectamente con las observadas en los experimentos. Algunas de estas fuerzas se manifiestan en forma macroscópica, como sucede con la fuerza electromagnética y gravitatoria. Otras tienen un radio de acción tan pequeño que las conocemos por sus manifestaciones indirectas. Ese es el caso de la fuerza débil (responsable de la desintegración de algunas partículas elementales) y de la fuerza fuerte (que mantiene unidos a los quarks dentro de los protones y neutrones, los cuales a su vez forman los núcleos atómicos).

 Es una lástima que la investigación en física de partículas y cosmología en España no merezca ser nombrada por Krauss, puede que sea injusto, y solo analice los logros realizados por colegas suyos  en USA, si bien es verdad que tienen 85  Premios Nobel de Física y nosotros cero. Pero también es cierto que en España hay nivel, véase a Xavier Barcons (en este blog podéis encontrar la reseña de una conferencia suya) que es el actual director general del Observatorio Europeo Austral. O por ejemplo la importante contribución española en el LHC –Gran Colisionador de Hadrones- del CERN, la Universidad de Zaragoza entre ellos. Tampoco podemos olvidar, desde una perspectiva aragonesa, al Laboratorio Subterráneo de Canfranc, dependiente de la Diputación General de Aragón, la Universidad de Zaragoza y el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno Español, que trata de descubrir la Materia Oscura, y que si lo consiguiera, ganarían el Nobel de inmediato. 


El otro logro que merece destacar por su contribución en un futuro cercano al avance científico internacional es el  Observatorio Astrofísico de Javalambre en Teruel, que tiene como objetivo cartografiar el Universo con la cámara de mayor número de píxeles del mundo hasta 2017 (1.200 millones) La misión principal será realizar un gran mapa tridimensional del cielo. Es un  proyecto promovido por el Gobierno de Aragón y el central a través del Fondo de Inversiones de Teruel, el presupuesto  asciende a 32,9 millones de € para la construcción de dos telescopios en el Pico del Buitre, a casi 2.000 metros de altitud de la Sierra de Javalambre.



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