domingo, 2 de marzo de 2014

Vientos del Pueblo en Ucrania y Venezuela



LOS LOBOS nacen a principios  de 1971 en un Colegio Mayor de Madrid y todavía siguen en activo. Lo formaron universitarios comprometidos con la libertad y en contra  de la dictadura franquista. En 1972 grabaron para CBS el álbum VIENTOS DEL PUEBLO, con la versión del poema de Miguel Hernández, tal vez sea una de las mejores musicalizaciones de la poesía del de Orihuela; sus voces y su ímpetu convierten la palabra en un himno por la libertad. Gracias. El grupo Los Lobos lo formaban entonces: Leonor Langa, Almudena Langa, Manuel Roiz, Antonio Gómez, Antonio Bernal y José Luis García Martín.





Su página web: http://los-lobos.info/inicio/




VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN
Un poema de Miguel Hernández Gilabert (1910-1942)

Vientos del pueblo me llevan,

vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.

Los bueyes doblan la frente,
impotentemente mansa,
delante de los castigos:
los leones la levantan
y al mismo tiempo castigan
con su clamorosa zarpa.

No soy de un pueblo de bueyes,
que soy de un pueblo que embargan
yacimientos de leones,
desfiladeros de águilas
y cordilleras de toros
con el orgullo en el asta.
Nunca medraron los bueyes
en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo
sobre el cuello de esta raza?
¿Quién ha puesto al huracán
jamás ni yugos ni trabas,
ni quién al rayo detuvo
prisionero en una jaula?

Asturianos de braveza,
vascos de piedra blindada,
valencianos de alegría
y castellanos de alma,
labrados como la tierra
y airosos como las alas;
andaluces de relámpagos,
nacidos entre guitarras
y forjados en los yunques
torrenciales de las lágrimas;
extremeños de centeno,
gallegos de lluvia y calma,
catalanes de firmeza,
aragoneses de casta,
murcianos de dinamita
frutalmente propagada,
leoneses, navarros, dueños
del hambre, el sudor y el hacha,
reyes de la minería,
señores de la labranza,
hombres que entre las raíces,
como raíces gallardas,
vais de la vida a la muerte,
vais de la nada a la nada:
yugos os quieren poner
gentes de la hierba mala,
yugos que habéis de dejar
rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes
está despuntando el alba.

Los bueyes mueren vestidos
de humildad y olor de cuadra:
las águilas, los leones
y los toros de arrogancia,
y detrás de ellos, el cielo
ni se enturbia ni se acaba.
La agonía de los bueyes
tiene pequeña la cara,
la del animal varón
toda la creación agranda.

Si me muero, que me muera
con la cabeza muy alta.
Muerto y veinte veces muerto,
la boca contra la grama,
tendré apretados los dientes
y decidida la barba.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández

Miguel Hernández escribió este poema en un  contexto diferente al de Ucrania, Venezuela o España, porque los contextos siempre son diferentes, pero algo no cambia: los hombres tendemos a ser lobos con los hombres y a sublevarnos contra ello. Tarde o temprano un individuo dice basta y se revela, muchas veces es aniquilado por el poder, pero otras su reivindicación subsiste y deja de estar solo, y alguien más se suma a su causa, y después otro más, y lo que en un principio parecía marginal se acaba convirtiendo en dominante, y a veces hasta ganan el partido. 

En Ucrania lo estamos viendo, con inquietud, pues el poder omnipresente no lo abandona gratuitamente, al igual que en Venezuela. Movimientos liberadores y aparentemente democráticos se transforman seudo-dictadores con tipos como Chaves, Maduro, o Putin a la cabeza, lo más paradójico es que haya organizaciones en Europa que les aplauden, y que convoquen manifestaciones en defensa de  Victor Yanukovich en Zaragoza. Alucinante. Ya me creo todo, y me duele. Ver a la izquierda oficial, de partido, de pin en la solapa, de progre de manual, la izquierda que me avergüenza, la falsa izquierda, la de chaqueta de pana y dietas y notas de gastos, la que defiende lo indefendible, sus prerrogativas lo primero, sus enchufados, el despilfarro, la mala gestión, la subvención por el morro a los colegas, la izquierda hipócrita de la  solidaridad, y no la de la justicia. Encontrar ejemplos paradigmáticos es fácil, en Aragón hay muchos, uno es demasiado evidente: Izquierda Unida, en especial su líder en el consistorio zaragozano: José Manuel Alonso; especialista en  mirar para otro lado cuando interesa, también en vanagloriar extrañas obras de dudosa rentabilidad social y económica en el casco antiguo de la ciudad. Más que sospechoso. ¿Qué hilos mueven la acciones de algunos políticos? ¿Quién está detrás?


 Claro que siempre puede haber otro Gamonal, esta vez no contra un ayuntamiento del PP -que se lo suelen merecer por chorizos- tal vez contra uno que se vanagloria de progre de crucifijo y calles en recuerdo de Escrivá de Balaguer, uno al que apoya IU con sus votos; porque aunque  los hombres tendemos a ser lobos con los hombres a veces nos sublevamos contra ello.
  
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