martes, 18 de noviembre de 2008

EL CAMBIO CLIMÁTICO EN LOS GLACIARES DE LOS PIRINEOS

La agonía de las masas de hielo en el Parque natural Posets-Maladeta
Un libro de Jordi Camins Just
Publicado por BARRABES EDITORIAL (2007)
“Quizás seria conveniente tener en cuenta que a lo largo de los siglos, los seres humanos no nos hemos distinguido especialmente por acertar en las predicciones sobre el futuro, aún en la actualidad y con los evidentes avances de los últimos años, nuestros meteorólogos tienen dificultades para efectuar pronósticos fiables que vayan más allá de un período de unos pocos días.”
“Es innegable que la actividad humana influye de manera negativa en la evolución natural de nuestro planeta y que, utilizando el sentido común, debemos modificar los hábitos de conducta para minimizar nuestra negativa influencia sobre ella y conseguir la imprescindible sostenibilidad, pero no es menos cierto que los fenómenos que desencadena la naturaleza son tan poderosos y nos superan de tal forma que deberíamos reflexionar sobre nuestra insignificancia y presuntuosidad.”
“…en los últimos 2.500 millones de años. La temperatura media del planeta ha oscilado entre los 12º C en los periodos más fríos y los 22º C en los más cálidos. En la actualidad se acerca a los 16º…”
“Las lenguas glaciares de mayor longitud en la vertiente sur de los Pirineos fueron las del río Gállego (valle de Tena), la del valle de Broto(río Ara), que recibía aportaciones de hielo del actual valle de Ordesa (río Arazas) y del valle del Cinca, al que vertían sus hielos los glaciares provenientes de Pineta y Bielsa. Todas ellas alcanzaron longitudes cercanas a los 40 Kilómetros.”
“…hasta 1975 se ha producido un nuevo y muy acusado retroceso de todos los glaciares alpinos y pirenaicos. La lengua de hielo del Mer de Glace retrocedió 850 metros; la del glaciar del Grosser Aletsch, el mayor de los Alpes, retrocedió 400 desde 1957 a 1973 y dos kilómetros y medio, desde 1859.”
“El cuarto informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU, integrado por más de tres mil expertos de decenas de naciones, atribuye a la responsabilidad humana la mayor parte del incremento medio global de las temperaturas del planeta en el último siglo.”
Uno de esos libros que te regala la familia por navidad con todo el amor del mundo. Uno de esas obras que necesitaron un mayor impulso en el intento. Uno de esos tratados que ganaría en elegancia con más gráficos y mapas. Uno de esos textos donde la fotografía manda, y donde se impone el testimonio a la belleza. Uno de esos volúmenes donde se ven verdades como montañas. Una de esas publicaciones que se deben agradecer a los editores privados. Uno de esos trabajos sistemáticos donde el autor vence al final. Uno de esos temas que las gentes debemos conocer. Una de esas cuestiones que los medios clasifican como relleno de moda. Uno de esos libros que son pruebas y son muy interesantes para los tipos que se dan mal por estas cosas; tipos que curiosean en el saber de los otros, tipos cada vez más raros en Aragón; donde ha vencido la sociedad anodina y borreguil. Pero a pesar de tanto enchufado, pelotas y majadero, a pesar de tanta poltrona en la EXPO del desarrollo sostenible, a pesar de que nos enculan mesas de 180.000 Euros, de tanto Consejero que utiliza la burocracia ecológica como nueva arma de poder, de tanto impresentable que no le afectará la crisis lo más mínimo, a pesar, tal vez a su pesar, el Cambio Climático no es una teoría conspirativa, es una hipótesis que busca culpables y soluciones.
A LA SOMBRA DE LA SABINA cree que para conocer el paisaje futuro hay que conocer el pasado, y que para analizar lo que vemos hay que intuir el proceso que lo formó. La comprensión del Medio Ambiente es la última gran pregunta del pensamiento humano, es la pregunta que cierra el circulo y que sin ella aclarada es imposible contestar las anteriores, las tres anteriores. Los glaciares pirenaicos y su desaparición son un prueba de enjundia que desnivela la balanza; una aportación comprensible que encaja en nuestra escala temporal; hay muchas más. Los ejemplos de cómo el hombre transforma su entorno vienen de viejo, son inherentes a nuestra condición humana y por tanto naturales; pero al parecer muchos no los ven. La historia no recuerda al labrador que rompía el monte a jada ocultándose en la noche; al carbonero que robaba leña para poder comer; a los pastores que no levantaban más que sus ovejas; inconscientes e inocentes por supuesto, al contrario de la maquinaria que solo busca plusvalías en la mentira. Porque ya me duele tanta leyenda urbana sobre la naturaleza, sobre los Monegros, sobre la pretendida estepa aragonesa, sobre las sabinas y la Armada Invencible, sobre nuestro paisaje; pero bueno este alegato lo escribiré otro día.
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