domingo, 27 de abril de 2008

El agua en Aragón: El enigma sin fin (I)


Los pueblos del secano se deshabitan, los pueblos del regadío se mantienen o crecen. No es una hipótesis, es un axioma. Estamos en Aragón, un viejo país donde los haya; donde la historia se acaricia si quieres buscarla. Donde el tiempo parió muchas divisiones y status, muchas baylías y honores, muchas comunes y partidos, provincias, regiones, redoladas, comarcas; donde hoy podemos simplificar en extremo: la ciudad o el medio rural. Sin duda la batalla la ganó hace tiempo la metrópolis del comercio y la industria; sin remedio. En el mundo rural aragonés el sustento fue y es la agricultura, de pura y dura subsistencia hasta la década de los 60. Después vino la producción a destajo, la competencia y la globalización. Y en esta guerra económica y de autodefensa, los pueblos que disponen de agua para regar se salvan de la quema; aún pueden transformar los frutos y con la mejora de las comunicaciones alcanzar una calidad de vida aceptable. Los núcleos de la montaña, consumada la sangría, optan por alternativas enfocadas al sector terciario, que remedio; pero ¿y dónde todo depende del cielo? Amplios territorios de la tierra llana, de las Cinco Villas o Monegros; del Campo de Belchite y Cariñena; en el Bajo Aragón junto al Bajo Martín y el Baix Cinca; también en Caspe, y en las viñas del Campo de Borja y Valdejalón; por el Matarranya o la Sierra de Arcos; y sin olvidar la Plana de Uesca y la Comarca de Zaragoza (o como se llame cuando la hagan) En grandes porciones del país no saben lo que es un riego por goteo, un pívot, un bombeo, ni siquiera una acequia. Campos de secano en las márgenes del Ebro. Distancias ridículas para la tecnología actual; elevaciones irrisorias. La gravedad es vencida por el hombre del siglo XX, pero continúa existiendo la huerta contra el monte. Tierras de labor arrancadas a la sabina y a la coscoja, al pino carrasco y el enebro hace generaciones y generaciones, tantas que nadie recuerda el paisaje anterior. Hay que salvar la Retuerta de Pina, la Sierra Alcubierre, el Vedado de Peñaflor, los Montes de Zuera y más y más…. y al hombre rural también. ¿Quiénes son los culpables? En el mes de Marzo de 2008 el Ebro llegó a bajar con más de 1500 m3/sg y sin embargo los pantanos estaban vacíos. ¿Cómo se entiende? El Grado tiene 190 Hm3 que no se pueden usar, Barasona se llena de lodo y se tapona, ¿no conjugan la palabra mantenimiento? ¿No saben que se dragan los puertos? El Val acabado y no se utiliza porque falta la tubería, Itoiz igual, La Loteta con problemas eternos, Montearagón algún año se acabara, Mularroya etc... Para “A la sombra de la Sabina” el más fragante despropósito de la política hidráulica aragonesa es el Canal Imperial, una obra que tardó más de doscientos años en concluirse (realmente aún no está acabada) y que otros doscientos años después se declara B.I.C. (Bien de interés cultural) porque está igual, ¡en 200 no se han gastado un duro en mejorarlo¡¡Sí Pignatelli levantara la cabeza¡